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Historia de Mostar

El cruce del Neretva y los guardianes del puente

Mostar nació de una necesidad muy simple: cruzar el río. El Neretva, que baja impetuoso desde las montañas hacia el Adriático, corta en dos el valle en este punto, y desde la Edad Media hubo aquí un paso, primero un vado y luego un puente de madera colgante sostenido por cadenas. Ese puente daba nombre y sentido al lugar: quienes lo custodiaban y cobraban el peaje eran los 'mostari', los guardianes del puente (de 'most', puente en las lenguas eslavas del sur). De ellos deriva el nombre de la ciudad, Mostar.

En la Edad Media, la región de Herzegovina —cuyo nombre viene del título de 'herceg' (duque) que ostentó el noble Stjepan Vukčić Kosača en el siglo XV— formaba parte de los territorios de los señores locales, en la frontera entre el reino de Bosnia y las tierras que miraban al Adriático y a la poderosa república de Dubrovnik (Ragusa). El comercio entre la costa y el interior pasaba por estos valles, y el cruce del Neretva era un punto estratégico.

El primer asentamiento en torno al puente era todavía modesto: unas casas, una torre para vigilar el paso y poco más. Pero la posición era excelente, y cuando una nueva potencia se hizo con la región —el Imperio otomano—, aquel humilde cruce estaba destinado a convertirse en una de las ciudades más bellas de los Balcanes.

El nombre 'Mostar' y los 'mostari'
La explicación más aceptada deriva el nombre Mostar de los 'mostari', los guardianes del puente de madera que existía en el lugar antes del puente de piedra. El topónimo refleja así la razón de ser de la ciudad como punto de cruce del Neretva. La primera mención documental del nombre data del siglo XV.
Fuente: https://en.wikipedia.org/wiki/Mostar
Wikipedia (EN) — «Mostar»: https://en.wikipedia.org/wiki/MosWikipedia (ES) — «Mostar»: https://es.wikipedia.org/wiki/Mos

1566: la construcción del Stari Most

El Imperio otomano conquistó Herzegovina en la segunda mitad del siglo XV, y bajo su dominio Mostar creció rápidamente como centro administrativo y comercial. El viejo puente de madera colgante, que se balanceaba peligrosamente sobre el Neretva, resultaba cada vez más insuficiente. Por eso, el sultán Solimán el Magnífico ordenó construir en su lugar un puente de piedra digno del prestigio del Imperio.

La obra se encargó a Mimar Hayruddin, un arquitecto de la escuela del célebre Sinan, el gran maestro otomano. El puente se terminó en 1566 y fue, para su época, una audacia técnica asombrosa: un único arco de piedra de casi 30 metros de luz, sin apoyos intermedios, elevándose unos 20 metros sobre el agua, con dos torres defensivas —la Tara y la Halebija— en sus extremos. Cuenta la tradición que la construcción de un arco tan atrevido era tan arriesgada que el propio arquitecto temió por su vida si fallaba; la leyenda dice que preparó su funeral el día en que se retiraron los andamios. El puente aguantó, y se mantendría en pie más de cuatro siglos.

El Stari Most se convirtió al instante en el orgullo de Mostar y en una maravilla admirada por viajeros de toda Europa. Su silueta perfecta sobre el turquesa del Neretva pasó a ser el símbolo de la ciudad, y la propia Mostar creció y prosperó a su alrededor, tomando del puente su identidad más profunda.

La leyenda del arquitecto y su funeral
Una tradición muy difundida cuenta que Mimar Hayruddin, temiendo que el atrevido arco se derrumbara al quitar los andamios, preparó su propio funeral. Es una leyenda popular más que un hecho documentado, pero refleja lo audaz que resultaba la obra para la ingeniería de la época. Lo verificable es que el puente se completó en 1566 y resistió más de cuatro siglos.
Fuente: https://en.wikipedia.org/wiki/Stari_Most
Wikipedia (EN) — «Stari Most»: https://en.wikipedia.org/wikiUNESCO — Old Bridge Area of the Old City of Mostar: https://

Del esplendor otomano a la época austrohúngara

Durante los siglos otomanos, Mostar floreció como la principal ciudad de Herzegovina. En torno al puente se desarrolló un rico casco urbano de mezquitas —la Karađozbeg, la Koski Mehmed-paša y muchas otras—, bazares como el de Kujundžiluk (la calle de los caldereros), hanes (posadas), hamams (baños), fuentes y casas de piedra con patios y miradores sobre el río. La ciudad era un cruce de caminos comerciales entre el Adriático y el interior balcánico, y en ella convivían musulmanes, cristianos ortodoxos, católicos y una comunidad judía sefardí.

Esa Mostar otomana desarrolló una cultura urbana refinada, con su tradición de saltos al río desde el puente —un rito de valentía para los jóvenes que ya entonces existía—, sus artesanos del cobre y su vida de bazar. La arquitectura de piedra clara, los minaretes esbeltos y las callecitas empedradas dieron a la ciudad la fisonomía que, en buena parte restaurada, todavía admiramos hoy.

En 1878, tras el Congreso de Berlín, Herzegovina pasó a la administración del Imperio austrohúngaro, que gobernó la región hasta 1918. Los austríacos modernizaron Mostar con nuevos edificios, escuelas, el ferrocarril y una arquitectura centroeuropea que se sumó a la otomana. Tras la Primera Guerra Mundial, la ciudad se integró en el reino que sería Yugoslavia, y más tarde en la Yugoslavia socialista de Tito, dentro de la república de Bosnia y Herzegovina, viviendo décadas de crecimiento y de convivencia entre sus comunidades.

Wikipedia (EN) — «Mostar»: https://en.wikipedia.org/wiki/MosWikipedia (ES) — «Mostar»: https://es.wikipedia.org/wiki/MosWikipedia (EN) — «History of Bosnia and Herzegovina»: https:

La guerra de los años 90 y la caída del puente

La disolución de Yugoslavia trajo a Mostar una de las páginas más trágicas de su historia. Al estallar la guerra de Bosnia en 1992, la ciudad sufrió primero los combates contra las fuerzas serbias y, a partir de 1993, un violento enfrentamiento entre las que hasta entonces habían sido fuerzas aliadas: las bosníacas (musulmanas) y las croatas. Mostar quedó partida en dos por una línea de frente que corría a lo largo del Bulevar y de la ribera del Neretva: la orilla este, de mayoría bosníaca, sitiada y bombardeada, y la oeste, de mayoría croata. Este texto aborda esos hechos con sobriedad, remitiendo a la bibliografía histórica y judicial para el detalle.

La ciudad quedó devastada: barrios enteros arrasados, la población civil bajo el fuego y las comunidades separadas por el odio de la guerra. El símbolo de aquella destrucción fue la caída del Stari Most. El 9 de noviembre de 1993, tras días de bombardeo, el puente que había resistido más de cuatro siglos se derrumbó al Neretva bajo el fuego de artillería de las fuerzas croatas. La imagen del arco desplomándose al río dio la vuelta al mundo: no era solo un monumento, sino el símbolo mismo de la convivencia entre las orillas, y su destrucción se percibió como un intento deliberado de borrar la memoria compartida de la ciudad.

La guerra terminó en 1995 con los Acuerdos de Dayton, pero dejó Mostar en ruinas y profundamente dividida, con heridas que tardarían mucho en cicatrizar. Los responsables de crímenes de aquel período fueron juzgados después por la justicia internacional. Reconstruir la ciudad —y, sobre todo, su puente— se convirtió en una tarea cargada de simbolismo.

La destrucción del puente y su significado
Las fuentes coinciden en que el Stari Most fue destruido el 9 de noviembre de 1993 por el fuego de artillería de fuerzas croatas durante el conflicto bosnio-croata. Más allá de su valor arquitectónico, la destrucción se interpreta ampliamente como un ataque al símbolo de la convivencia multiétnica de Mostar. Las responsabilidades del conflicto fueron objeto de procesos ante la justicia internacional.
Fuente: https://en.wikipedia.org/wiki/Stari_Most
Wikipedia (EN) — «Stari Most»: https://en.wikipedia.org/wikiWikipedia (EN) — «Bosnian War»: https://en.wikipedia.org/wikWikipedia (EN) — «Croat–Bosniak War»: https://en.wikipedia.o

La reconstrucción, la UNESCO y Mostar hoy

Tras la guerra, la reconstrucción del Stari Most se convirtió en un proyecto de alcance internacional, coordinado con la ayuda de la UNESCO, el Banco Mundial y varios países. La decisión fue reconstruirlo tal como era: con la misma técnica otomana, la misma piedra local (la tenelija) y, en lo posible, las propias piedras del puente original recuperadas del lecho del río. Buzos rescataron los sillares caídos y canteros trabajaron con métodos tradicionales para devolver al arco su forma exacta.

El nuevo Stari Most, fiel al de 1566, se inauguró el 23 de julio de 2004 en una emotiva ceremonia, y en 2005 la UNESCO declaró el Puente Viejo y el casco antiguo de Mostar Patrimonio de la Humanidad, subrayando su valor como símbolo de reconciliación y de convivencia entre culturas. Los saltadores volvieron a lanzarse desde lo alto, retomando una tradición de siglos, y la ciudad recuperó su imagen más emblemática.

La Mostar de hoy vive una realidad agridulce. Por un lado, es uno de los grandes destinos turísticos de los Balcanes: el puente reconstruido, el bazar, las mezquitas y las excursiones a la deslumbrante Herzegovina atraen a multitudes. Por otro, la ciudad sigue arrastrando las divisiones de la guerra —con comunidades que en gran medida viven separadas y una posguerra política complicada—, y las cicatrices en muchas fachadas recuerdan lo que ocurrió. Gestos simbólicos, como la estatua de Bruce Lee erigida en 2005 como ídolo común a todos, hablan del deseo de reconciliación. Mostar, con su puente caído y renacido, es hoy un lugar donde la belleza, la memoria y la esperanza conviven a orillas del Neretva.

UNESCO — Old Bridge Area of the Old City of Mostar: https://Wikipedia (EN) — «Stari Most»: https://en.wikipedia.org/wikiWikipedia (EN) — «Mostar»: https://en.wikipedia.org/wiki/Mos

📚 Bibliografía

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