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Historia de Tupiza

Guerreros chichas y la frontera sur del imperio inca

En la plaza principal de Tupiza hay una estatua que resume, sin proponérselo, toda la historia de esta ciudad: la del industrial minero José Avelino Aramayo, el hombre cuya empresa sufrió, en 1908, el último asalto de Butch Cassidy y Sundance Kid. Que los forajidos más famosos del Lejano Oeste hayan venido a morir a un rincón de quebradas rojas del sur de Bolivia no es casualidad: Tupiza fue siempre tierra de paso, de plata y de frontera. Y esa historia empieza mucho antes de los revólveres.

Los primeros dueños de estos valles fueron los chichas, un pueblo andino con fama de guerreros que dio nombre a toda la región (las actuales provincias de Sud y Nor Chichas). Vivían de la agricultura en los valles del río Tupiza y sus afluentes, del pastoreo de llamas y del intercambio entre el altiplano y las tierras bajas del sur. Cuando el Imperio inca se expandió hacia el sur, en el siglo XV, los chichas fueron incorporados al Tahuantinsuyo y ganaron un papel muy concreto: por su destreza militar, los incas los usaron como mitimaes, colonos-soldados trasladados para custodiar la frontera suroriental del imperio frente a los pueblos no sometidos del Chaco.

De aquella época quedan vestigios, caminos y topónimos —como el propio Cañón del Inca, a las afueras de Tupiza— que recuerdan que estos valles fueron uno de los umbrales meridionales del mundo andino. Esa condición de umbral, de tierra que conecta el altiplano con el sur, iba a marcar el destino de Tupiza durante los cinco siglos siguientes.

Los chichas y la región de los Chichas
Las fuentes identifican a los chichas como el pueblo originario de esta región del sur boliviano, incorporado al Tahuantinsuyo en el siglo XV y empleado por los incas como mitimaes guerreros en la frontera suroriental. Los detalles sobre su lengua y organización presentan vacíos documentales, por lo que conviene tomarlos con prudencia.
Fuente: https://es.wikipedia.org/wiki/Chichas
Wikipedia (ES) — «Chichas»: https://es.wikipedia.org/wiki/ChWikipedia (ES) — «Tupiza»: https://es.wikipedia.org/wiki/TupBoliviateca — «Historia de Tupiza»: https://boliviateca.com/

1574: una fundación en disputa y el camino de la plata

La versión más difundida sostiene que Tupiza fue fundada el 4 de junio de 1574 por el capitán Luis de Fuentes y Vargas, el mismo que semanas después fundaría la Villa de Tarija, cuando atravesaba estos valles rumbo al sur. La fecha se celebra cada año como aniversario de la ciudad, aunque los historiadores la discuten: hay documentos anteriores que ya mencionan un pueblo llamado Tupiza, Topeza o Tupica, lo que sugiere que el asentamiento existía antes de que ningún español lo 'fundara'. Sea como fuere, a fines del siglo XVI Tupiza ya era una parada consolidada en uno de los caminos más transitados de América.

Ese camino era el que unía Potosí —la ciudad de la plata, entonces una de las más pobladas del mundo— con el norte argentino, Salta, Tucumán y, al final, el puerto de Buenos Aires. Por las quebradas de Tupiza pasaban recuas de mulas cargadas de plata, mercaderías europeas subiendo desde el Río de la Plata, ganado, tejidos y viajeros de toda condición. La región tenía además minas propias: los cerros de los Chichas escondían vetas de plata que se explotaban en centros como Chocaya, Portugalete y un pueblito helado a 4.500 metros llamado San Vicente, que tres siglos después iba a entrar en la leyenda por otros motivos.

En 1776, con la creación del Virreinato del Río de la Plata, toda la región de Chichas pasó a depender de Buenos Aires, reforzando esa orientación hacia el sur que todavía hoy se siente: Tupiza siempre miró tanto a Potosí como a la Argentina. Tierra de arrieros, de comerciantes y de mineros, llegó al final de la colonia siendo lo que había sido siempre: un cruce de caminos donde todo pasaba.

¿Quién fundó Tupiza?
La versión tradicional atribuye la fundación a Luis de Fuentes y Vargas el 4 de junio de 1574, en su ruta hacia la fundación de Tarija. Sin embargo, documentos anteriores mencionan ya un poblado con el nombre de Tupiza (o Topeza/Tupica), por lo que varios historiadores consideran que la 'fundación' española fue en realidad la ocupación de un asentamiento preexistente.
Fuente: https://es.wikipedia.org/wiki/Tupiza
Wikipedia (ES) — «Tupiza»: https://es.wikipedia.org/wiki/TupBolivia Popular — «4 de junio: aniversario de fundación de TWikipedia (ES) — «Potosí»: https://es.wikipedia.org/wiki/Pot

Suipacha, 1810: la primera victoria patriota se ganó al lado de Tupiza

Pocos viajeros que pasan por Tupiza saben que a 25 kilómetros de la ciudad, en un pueblito junto al río del mismo nombre, se libró la batalla de Suipacha, la primera victoria patriota de toda la guerra de independencia sudamericana. Fue el 7 de noviembre de 1810: el Ejército Auxiliar enviado por la Primera Junta de Buenos Aires, al mando del general Antonio González Balcarce y acompañado por el vocal Juan José Castelli, derrotó allí a las tropas realistas que días antes lo habían rechazado en Cotagaita. En la victoria fue decisiva la caballería local del coronel chicheño Pedro Arraya: los descendientes de los guerreros chichas volvían a pelear por su tierra.

Aquel triunfo abrió a los patriotas las puertas del Alto Perú, aunque la guerra sería larga y cruel: la región vio pasar una y otra vez a los ejércitos de ambos bandos, sufrió saqueos y reclutamientos, y aportó combatientes a las guerrillas de las 'republiquetas' que resistieron durante quince años en el territorio. Tupiza, por su posición sobre el camino real, fue cuartel, botín y punto de paso obligado de todas las campañas del sur.

Con la creación de Bolivia en 1825, la región quedó integrada al departamento de Potosí como tierra de los Chichas. El 7 de noviembre se conmemora todavía en la zona, y el Banco Central de Bolivia acuñó monedas por el bicentenario de Suipacha: la batalla es uno de los orgullos históricos más firmes de este rincón del país.

Wikipedia (ES) — «Batalla de Suipacha»: https://es.wikipediaArgentina.gob.ar — «7 de noviembre: Batalla de Suipacha, la Banco Central de Bolivia — «Bicentenario de la Batalla de SuWikipedia (ES) — «Republiquetas»: https://es.wikipedia.org/w

Los Aramayo: el imperio minero que nació en estos valles

Si Tupiza tuvo una edad de oro, fue gracias a una familia: los Aramayo. José Avelino Aramayo, nacido en 1809 en la región de los Chichas, fue uno de los pioneros de la minería moderna boliviana: modernizó la explotación de la plata, promovió ferrocarriles y caminos, y fundó la casa comercial y minera que sus descendientes —su hijo Félix Avelino y su nieto Carlos Víctor— convertirían en uno de los tres grandes imperios del estaño de Bolivia, junto a los de Simón Patiño y Mauricio Hochschild. Los tres formaban la llamada 'rosca minera', los barones que dominaron la economía del país hasta la revolución de 1952.

A diferencia de Patiño, que operaba desde Oruro, el corazón del imperio Aramayo estuvo siempre en el sur: la Compañía Aramayo de Minas en Bolivia explotaba las vetas de estaño, plata y bismuto de los Chichas —con centros como Chorolque y Quechisla— y tuvo en Tupiza su base de operaciones. La ciudad creció con la empresa: oficinas, talleres, viviendas para empleados, y el ferrocarril que desde 1925 la conectó con Atocha, Uyuni y la frontera argentina. La estatua de Avelino Aramayo preside hasta hoy la plaza principal de Tupiza, y buena parte de la arquitectura del centro data de aquellas décadas de auge minero.

Fue justamente una remesa de dinero de los Aramayo —la planilla de sueldos de la mina de Quechisla— la que atrajo, en noviembre de 1908, a dos asaltantes extranjeros que llevaban años huyendo hacia el sur. Con ellos, la historia de Tupiza se cruzó para siempre con la del Lejano Oeste.

Wikipedia (ES) — «José Avelino Aramayo»: https://es.wikipediWikipedia (ES) — «Carlos Víctor Aramayo»: https://es.wikipedWikipedia (ES) — «Barones del estaño»: https://es.wikipedia.Wikipedia (ES) — «Tupiza»: https://es.wikipedia.org/wiki/Tup

El último golpe de Butch Cassidy y Sundance Kid (1908)

El 4 de noviembre de 1908, en un paraje llamado Huaca Huañusca ('vaca muerta' en quechua), dos hombres enmascarados y armados interceptaron a Carlos Peró, empleado de la empresa Aramayo, Francke y Cía., que viajaba de Tupiza hacia la mina de Quechisla llevando la planilla de sueldos: unos 15.000 bolivianos en efectivo. El asalto fue rápido, sin un solo disparo, y los dos gringos desaparecieron entre las quebradas con el dinero y una mula parda de la empresa. Eran Robert LeRoy Parker y Harry Alonzo Longabaugh: Butch Cassidy y Sundance Kid, los asaltantes de bancos y trenes más buscados de Estados Unidos, que llevaban siete años huyendo por Sudamérica —primero como rancheros en la Patagonia argentina, después de nuevo como bandidos— con los detectives de la agencia Pinkerton siguiéndoles el rastro.

La noticia del asalto corrió por todo el sur: se despacharon patrullas militares y milicias desde Tupiza y Uyuni para cerrar los caminos. Dos días después, el 6 de noviembre, los fugitivos cometieron el error fatal: entraron al pueblito minero de San Vicente, a 4.500 metros de altura, a pedir alojamiento y comida. El corregidor sospechó de la mula con la marca de Aramayo y avisó a una patrulla que pernoctaba en el pueblo, al mando del capitán Justo P. Concha. En el tiroteo que siguió, esa noche y la madrugada del 7 de noviembre, los dos extranjeros quedaron acorralados en el cuarto donde se alojaban. Al amanecer los encontraron muertos: uno con varios balazos, el otro con un tiro en la cabeza, aparentemente disparado por su propio compañero o por sí mismo para no caer vivos.

Los cuerpos fueron enterrados en el cementerio de San Vicente sin identificación certera, y ahí empezó la leyenda. La agencia Pinkerton dio por muertos a Parker y Longabaugh, y la mayoría de los historiadores acepta esa versión; pero en Estados Unidos circularon durante décadas testimonios de familiares y conocidos que juraban haber visto a Butch Cassidy vivo años después. En 1991, una expedición forense encabezada por el célebre antropólogo Clyde Snow exhumó la tumba atribuida a los bandidos en San Vicente: el ADN no correspondía a ninguno de los dos, sino, con toda probabilidad, a un minero alemán llamado Gustav Zimmer. El misterio sigue abierto, la película de 1969 con Paul Newman y Robert Redford lo hizo inmortal, y hoy se puede visitar San Vicente desde Tupiza para pararse en el lugar donde —quizás— terminó la era de los forajidos del Oeste.

¿Murieron realmente en San Vicente?
La versión más aceptada, respaldada por la agencia Pinkerton y la mayoría de los historiadores, sostiene que Butch Cassidy y Sundance Kid murieron en el tiroteo de San Vicente la noche del 6 al 7 de noviembre de 1908. Pero la exhumación forense de 1991, dirigida por Clyde Snow, demostró que los restos de la tumba atribuida a los bandidos pertenecían probablemente al minero alemán Gustav Zimmer, y varios testimonios en Estados Unidos afirmaron haber visto a Cassidy vivo décadas después. La falta de pruebas concluyentes mantiene el episodio en el terreno de la leyenda.
Fuente: https://en.wikipedia.org/wiki/Butch_Cassidy
Wikipedia (EN) — «Butch Cassidy»: https://en.wikipedia.org/wWikipedia (EN) — «Sundance Kid»: https://en.wikipedia.org/wiLa Razón — «La noticia de un asalto» (crónica de 1908 en El Correo del Sur — «Muerte de Butch y Sundance»: https://correRevista Fuentes (Biblioteca y Archivo Histórico de la ALP) —History.com — «The Mysterious Deaths of Butch Cassidy and th

Quebradas rojas, cabalgatas y la puerta sur del salar

El escenario de toda esta historia es, en sí mismo, un personaje: las quebradas y cañones de tierra roja que rodean Tupiza deben su color a sedimentos ricos en óxidos de hierro, esculpidos durante millones de años por el agua y el viento. La Quebrada de Palala con sus agujas verticales, El Sillar con su relieve ondulado casi lunar, el estrecho Cañón del Inca y la Puerta del Diablo son el resultado de esa erosión paciente sobre roca blanda, un paisaje que recuerda tanto a los desiertos del oeste norteamericano que la fama de 'far-west boliviano' se explica sola. No hace falta forzar la imaginación para entender por qué dos forajidos de Utah y Pensilvania se movían por aquí como en casa.

Durante buena parte del siglo XX, Tupiza vivió de la minería de su entorno y de la agricultura de sus valles, con el tren de la línea del sur como cordón umbilical entre el altiplano y la frontera argentina. La decadencia minera tras la caída del estaño golpeó a la región, pero desde los años noventa el turismo fue tomando el relevo: primero mochileros que cruzaban desde Argentina por Villazón, después viajeros de todo el mundo atraídos por las cabalgatas entre las quebradas —la actividad estrella, al mejor estilo western— y por una ruta que se volvió clásica: el tour de 4 días al Salar de Uyuni saliendo desde Tupiza, que recorre las lagunas de colores y la Reserva Eduardo Avaroa en sentido inverso al circuito tradicional y permite aclimatarse a la altura de forma gradual.

Hoy Tupiza encarna el encuentro de todas sus historias: la herencia guerrera de los chichas, el camino colonial de la plata, la primera victoria de la independencia en Suipacha, el imperio de los Aramayo, la leyenda de Butch Cassidy y Sundance Kid y el turismo de aventura contemporáneo. Pocas ciudades pequeñas de Bolivia condensan tanto pasado en un paisaje tan cinematográfico — y esa combinación de far-west, historia y hospitalidad chicheña es exactamente lo que hace que quien pasa por Tupiza no la olvide.

Wikipedia (ES) — «Tupiza»: https://es.wikipedia.org/wiki/TupWikipedia (EN) — «Tupiza»: https://en.wikipedia.org/wiki/TupBolivia Travel (oficial): https://bolivia.travel/

📚 Bibliografía

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