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Historia de Dinant

El cobre que hizo rica a Dinant: la dinanderie

Dinant nació de un capricho de la geografía: una estrecha franja de tierra a orillas del Mosa (Meuse), aplastada contra un acantilado de roca. Un lugar incómodo para vivir, pero privilegiado para el comercio, porque el río era una gran vía de transporte y la ciudad se hallaba en un cruce de caminos entre el mundo germánico y el francés. Ocupada desde la Antigüedad y ligada en la Edad Media al poderoso principado-obispado de Lieja, Dinant encontró pronto la fuente de su fortuna: el metal.

Desde el Mosa llegaba el cobre (traído de las minas de la región de Aquisgrán y del valle del Mosa), y los artesanos de Dinant lo trabajaban con una maestría que se hizo célebre en toda Europa. Fabricaban objetos de latón y cobre labrado —pilas bautismales, atriles, candelabros, vajillas, calderos— de tal calidad y fama que el arte de trabajar el cobre batido pasó a llamarse, por el nombre de la ciudad, 'dinanderie'. Esa palabra sobrevive hoy en varios idiomas para designar la orfebrería en cobre y latón.

Gracias a la dinanderie, Dinant se convirtió en una ciudad próspera y bien conectada, miembro de la Hansa (la liga de ciudades comerciales), con sus mercaderes vendiendo por toda Europa. Pero la riqueza atrae la envidia y la rivalidad. Enfrente, al otro lado del río, se alzaba la ciudad de Bouvignes, competidora y a menudo enemiga. Y sobre Dinant se cernía la sombra de un vecino mucho más peligroso: el duque de Borgoña.

https://en.wikipedia.org/wiki/Dinanthttps://en.wikipedia.org/wiki/Dinanderie

1466: el saqueo de Carlos el Temerario

En el siglo XV, los duques de Borgoña estaban construyendo un poderoso Estado que unía buena parte de los actuales Países Bajos y Bélgica. Dinant, en cambio, formaba parte del principado-obispado de Lieja, que se resistía tercamente a caer bajo el dominio borgoñón. La ciudad, díscola y orgullosa, se sumó a las revueltas de los liejeses contra Borgoña, y sus habitantes llegaron a lanzar graves ofensas contra el conde de Charolais, el heredero borgoñón: el futuro Carlos el Temerario.

La venganza fue terrible. En 1466, Felipe el Bueno y su hijo Carlos pusieron sitio a Dinant. La ciudad cayó tras una breve resistencia, y lo que siguió fue una de las masacres más brutales de la Baja Edad Media. Las tropas borgoñonas saquearon Dinant a conciencia y la incendiaron hasta los cimientos. Según las crónicas, cientos de habitantes fueron atados de dos en dos y arrojados al Mosa para que se ahogaran. La ciudad quedó arrasada, su población diezmada y su próspera industria del cobre, destruida.

Dinant tardó generaciones en recuperarse, y nunca volvió a alcanzar el esplendor de la dinanderie medieval. El saqueo de 1466 quedó grabado en la memoria de la ciudad como el primero de una serie de desastres. Porque, por su emplazamiento estratégico sobre el Mosa, Dinant estaba condenada a ser, una y otra vez, plaza fuerte disputada y campo de batalla. La roca que la protegía era también la que la convertía en objetivo militar.

https://en.wikipedia.org/wiki/Dinanthttps://en.wikipedia.org/wiki/Charles_the_Bold

Plaza fuerte del Mosa y cuna de Adolphe Sax

Durante los siglos siguientes, Dinant siguió el destino de las tierras del Mosa, pasando de mano en mano al ritmo de las guerras europeas: los franceses de Luis XIV la tomaron y fortificaron, luego llegó el dominio de los Habsburgo austríacos, después la Francia revolucionaria y napoleónica, y tras la caída de Napoleón, el Reino Unido de los Países Bajos. Fueron los holandeses quienes, en el siglo XIX, reconstruyeron la imponente ciudadela que hoy corona el acantilado, para controlar el paso del río. En 1830, con la independencia de Bélgica, Dinant pasó a formar parte del nuevo país.

En medio de esa historia militar, la ciudad dio al mundo a uno de sus hijos más geniales. En 1814 nació en Dinant Adolphe Sax, hijo de un fabricante de instrumentos musicales. Formado en el taller de su padre y luego en Bruselas y París, Sax fue un inventor prodigioso que perfeccionó y creó numerosos instrumentos de viento. Su obra maestra, patentada hacia 1846, fue el saxofón: un instrumento de metal con lengüeta que combinaba la potencia del metal con la agilidad de la madera, y que, aunque tardó en imponerse, acabaría revolucionando la música, sobre todo con la llegada del jazz en el siglo XX.

Adolphe Sax vivió y trabajó en París, donde tuvo éxitos y también amargas batallas legales con fabricantes rivales que le disputaban sus patentes, y murió allí en 1894, no sin dificultades económicas. Pero su ciudad natal nunca lo olvidó. Hoy Dinant celebra a Sax por todas partes: en el espacio dedicado a su vida, en las estatuas y, sobre todo, en los grandes saxofones de colores que decoran el puente sobre el Mosa. El inventor del saxofón es el embajador más querido de la ciudad.

https://en.wikipedia.org/wiki/Adolphe_Saxhttps://en.wikipedia.org/wiki/Dinant

Agosto de 1914: la masacre de Dinant

El episodio más trágico de la historia moderna de Dinant llegó en los primeros días de la Primera Guerra Mundial. En agosto de 1914, el ejército alemán invadió la Bélgica neutral en su avance hacia Francia. Al llegar al Mosa, las tropas encontraron resistencia, y en Dinant se libraron combates entre alemanes y franceses por el control de los puentes y de la ciudad. En ese contexto de guerra y de nerviosismo se desató una de las peores atrocidades de la invasión de Bélgica.

Convencidos —falsamente— de que los civiles disparaban contra ellos (el mito de los 'francotiradores' o francs-tireurs, que sirvió de pretexto a numerosas represalias alemanas en Bélgica en 1914), los soldados alemanes se ensañaron con la población de Dinant. El 23 de agosto de 1914, tropas del ejército alemán ejecutaron sumariamente a cientos de civiles —hombres, mujeres, ancianos y niños—, reunidos y fusilados en grupos en distintos puntos de la ciudad. Las cifras suelen situar en torno a 674 el número de habitantes asesinados, en una población de pocos miles. La ciudad, además, fue saqueada e incendiada, y buena parte de ella quedó en ruinas.

La masacre de Dinant fue una de las más sangrientas de las cometidas contra civiles belgas en agosto de 1914, junto a las de Lovaina, Aarschot, Andenne y Tamines, hechos que conmocionaron a la opinión pública internacional y alimentaron la propaganda aliada sobre la 'violación de Bélgica'. Reconstruida de nuevo tras la guerra, Dinant conserva la memoria de aquellos días trágicos en monumentos y placas repartidos por la ciudad. Fue, una vez más, una comunidad que tuvo que renacer de sus cenizas.

https://en.wikipedia.org/wiki/Rape_of_Belgiumhttps://en.wikipedia.org/wiki/Dinant

Dinant hoy: la joya del Mosa

Tras las heridas del siglo XX —a la masacre de 1914 se sumaron nuevos combates y daños en 1940 y en la ofensiva de las Ardenas de 1944-45—, Dinant reconstruyó una vez más su estrecha hilera de casas entre la roca y el agua, y encontró su vocación definitiva en el turismo. Hoy, con unos 14.000 habitantes, la pequeña ciudad vive en gran medida de su belleza espectacular y de su condición de puerta de las Ardenas.

Su emplazamiento único —la colegiata de cúpula bulbosa al pie del acantilado, la ciudadela recortada contra el cielo, el río deslizándose entre los muros de roca— la ha convertido en una de las postales más reproducidas de Bélgica y en una excursión clásica desde Namur y Bruselas. A su atractivo paisajístico suma el patrimonio (la ciudadela, la colegiata), la cultura (el legado de Adolphe Sax, omnipresente) y, sobre todo, la naturaleza y la aventura: los cruceros por el Mosa, el descenso en kayak del sinuoso río Lesse, las grutas de estalactitas y las rutas por los bosques de las Ardenas.

Dinant es también tierra de tradiciones gastronómicas, como la couque de Dinant —una galleta dura de harina y miel, más para admirar que para comer— y la cerveza de abadía, ligada al cercano monasterio de Leffe. Cada verano, el pueblo se llena de visitantes que suben a la ciudadela, se fotografían junto a los saxofones del puente y navegan por el río. De la próspera ciudad del cobre medieval, arrasada por Carlos el Temerario y por el ejército alemán de 1914, ha sobrevivido una joya del Mosa que, contra todo pronóstico, ha convertido su dramática historia y su imposible geografía en su mayor tesoro.

https://en.wikipedia.org/wiki/Dinanthttps://www.dinant-tourisme.com/en

📚 Bibliografía

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