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Historia de Salzburgo

De la Iuvavum romana a la ciudad de la sal

El nombre lo dice todo: Salzburg significa 'castillo de sal'. Toda la historia de esta ciudad está atada a ese mineral blanco que durante milenios valió tanto como el oro, porque era la única forma de conservar los alimentos. Ya los celtas explotaban la sal de estas montañas siglos antes de Cristo. Pero la primera ciudad propiamente dicha la fundaron los romanos hacia el año 15 a.C., a orillas del río Salzach: la llamaron Iuvavum y, hacia el año 45 d.C., recibió el rango de municipio. Fue un próspero centro provincial hasta que, con la caída del Imperio romano de Occidente, quedó abandonada y en ruinas.

La ciudad renació gracias a la Iglesia. Alrededor del año 696, un noble obispo llamado Ruperto (Rupert), venido de Worms, llegó a las ruinas de Iuvavum en misión evangelizadora por encargo del duque de Baviera. Sobre los restos de la vieja ciudad romana, Ruperto fundó la abadía benedictina de San Pedro (Stift Sankt Peter), que sigue en pie y funcionando hoy: es el monasterio en actividad ininterrumpida más antiguo del mundo de habla alemana, con más de 1.300 años de vida monástica continua. Poco después, hacia el año 713, su sobrina Erentrudis fundó el convento de monjas de Nonnberg, en la ladera de la montaña.

El duque bávaro donó a la abadía de San Pedro grandes tierras que incluían pozos de salmuera y salinas. Los monjes reactivaron el viejo comercio de la sal que habían iniciado los celtas, y fue ese negocio el que devolvió la vida al lugar y le dio su nombre definitivo: Salzburgo. En el año 739, san Bonifacio elevó la ciudad a obispado; en el 798, el obispo Arno se convirtió en el primer arzobispo de Salzburgo. La Iglesia y la sal, unidas desde el principio, serían las dos fuerzas que moldearían la ciudad durante los mil años siguientes.

https://en.wikipedia.org/wiki/Iuvavumhttps://reliquarian.com/2015/03/02/saint-of-the-salt-castle-

Los príncipes-arzobispos: sal, poder y la ciudad barroca

Durante la Edad Media, los arzobispos de Salzburgo fueron acumulando no solo poder espiritual, sino también poder político. Con el tiempo se convirtieron en príncipes-arzobispos: soberanos que gobernaban un pequeño Estado eclesiástico independiente dentro del Sacro Imperio Romano Germánico, con sus propias leyes, su moneda y su ejército. Y la fuente de su enorme riqueza volvía a ser siempre la misma: la sal de las montañas vecinas, que se vendía por toda Europa central.

Esa fortuna les permitió gobernar como verdaderos príncipes y protegerse en la fortaleza de Hohensalzburg, empezada en 1077 por el arzobispo Gebhard durante la Lucha de las Investiduras (el conflicto entre el Papa y el Emperador) y ampliada durante siglos hasta convertirse en una de las mayores fortalezas medievales de Europa. Nunca fue tomada por un enemigo en combate.

Pero la Salzburgo que hoy admiramos, la de las cúpulas y las plazas de mármol, nació sobre todo entre los siglos XVI y XVII, cuando una serie de arzobispos ambiciosos decidieron transformar la vieja ciudad medieval en una capital barroca a la italiana, 'la Roma del Norte'. El arzobispo Wolf Dietrich von Raitenau, a fines del siglo XVI, hizo demoler barrios enteros para trazar plazas amplias y proyectó una catedral nueva; también construyó el palacio de Mirabell para su amante, Salome Alt, con quien tuvo quince hijos, escándalo que terminó costándole el cargo y la libertad. Su sucesor, Marcus Sitticus, levantó el palacio de Hellbrunn con sus juegos de agua y terminó la catedral. Y Paris Lodron gobernó durante la Guerra de los Treinta Años manteniendo a Salzburgo neutral y en paz, y fundó la universidad. A ellos se debe el casco histórico que la Unesco declaró Patrimonio Mundial en 1996.

https://en.wikipedia.org/wiki/Prince-Archbishopric_of_Salzbuhttps://www.salzburg.info/en/magazin/art-culture/divine-bleshttps://whc.unesco.org/en/list/784/

La expulsión de los protestantes (1731-1732)

No toda la historia de Salzburgo es de mármol dorado. Uno de los episodios más sombríos ocurrió en el siglo XVIII, cuando el poder absoluto de los príncipes-arzobispos sobre las conciencias de sus súbditos derivó en una tragedia. Pese a que Salzburgo era un Estado católico, en los valles alpinos de la región sobrevivían desde hacía generaciones comunidades secretas de campesinos protestantes que practicaban su fe en la clandestinidad.

En 1731, el príncipe-arzobispo Leopold Anton von Firmian decidió terminar con ellos. El 31 de octubre de ese año —fecha elegida deliberadamente, el aniversario del inicio de la Reforma protestante— promulgó un edicto de expulsión. A los protestantes se les ordenó abandonar el principado; los más pobres, en apenas ocho días. Entre abril y agosto de 1732, más de 20.000 personas fueron obligadas a dejar su tierra y sus casas, marchando en columnas de unos 800 emigrantes cada una a través de toda Alemania.

La mayoría aceptó la oferta del rey Federico Guillermo I de Prusia, que los acogió y los reasentó en sus territorios del este, en la actual Lituania prusiana; otros se dispersaron por distintos Estados protestantes de Europa y algunos llegaron incluso a las colonias británicas de América, donde fundaron comunidades como la de Ebenezer, en Georgia. La expulsión de los protestantes de Salzburgo conmovió a la opinión pública europea de la época y quedó como uno de los grandes episodios de intolerancia religiosa del siglo XVIII. Es una parte de la historia de la ciudad que conviene conocer con honestidad, sin adornos ni olvidos.

https://en.wikipedia.org/wiki/Salzburg_Protestantshttps://en.wikipedia.org/wiki/Leopold_Anton_von_Firmianhttps://www.encyclopedia.com/history/encyclopedias-almanacs-

Mozart: el hijo que se fue

El 27 de enero de 1756, en el tercer piso de una casa de la Getreidegasse, nació Wolfgang Amadeus Mozart, el hijo más célebre de Salzburgo y uno de los genios de la música de todos los tiempos. Fue bautizado al día siguiente en la catedral, en la misma pila que hoy se conserva. Niño prodigio, a los seis años ya recorría las cortes de Europa tocando el clavecín y el violín, exhibido por su padre, Leopold, músico de la corte del arzobispo.

Sin embargo, la relación de Mozart con su ciudad natal fue tensa y, con los años, francamente mala. De joven trabajó como músico al servicio del príncipe-arzobispo Hieronymus Colloredo, pero el ambiente cerrado y provinciano de la corte salzburguesa le resultaba asfixiante, y las relaciones con su patrón se volvieron insoportables. En 1781, tras una discusión célebre, Mozart fue literalmente despedido del servicio del arzobispo 'con una patada en el trasero', según la anécdota, y se marchó a Viena a buscar fortuna como músico independiente. Nunca volvió a vivir en Salzburgo. Murió en Viena en 1791, con apenas 35 años.

Hay una ironía enorme en todo esto: la ciudad que Mozart quiso dejar atrás ha construido buena parte de su identidad y de su turismo alrededor de su nombre. Su cara está en las famosas bolitas de chocolate (las Mozartkugeln), su casa natal es uno de los museos más visitados de Austria, hay conciertos 'Mozart' por todas partes y hasta el aeropuerto lleva su nombre. Salzburgo, que en vida no supo retenerlo, lo abraza hoy como su símbolo eterno. En 1842 se le erigió una estatua en la plaza que lleva su nombre, y en 1880 se fundó la Fundación Mozarteum, dedicada a conservar su legado.

https://en.wikipedia.org/wiki/Wolfgang_Amadeus_Mozarthttps://es.wikipedia.org/wiki/Wolfgang_Amadeus_Mozarthttps://mozarteum.at/en/mozart-museums/mozarts-birthplace

El fin del principado, Austria y el nacimiento del Festival

El poder milenario de los príncipes-arzobispos terminó de golpe a comienzos del siglo XIX, arrastrado por el vendaval de la Revolución Francesa y de las guerras napoleónicas. En 1803, en el marco de la reorganización de Alemania, el principado eclesiástico de Salzburgo fue secularizado: dejó de ser un Estado de la Iglesia y se convirtió brevemente en un electorado y luego en un ducado laico. Durante los años siguientes, la ciudad cambió de manos varias veces —perteneció incluso a Baviera— hasta que, tras la caída de Napoleón y el Congreso de Viena, en 1816 Salzburgo pasó definitivamente a formar parte del Imperio austríaco. Había dejado de ser una capital soberana para convertirse en una ciudad de provincia.

Tras un siglo XIX algo apagado, Salzburgo encontró en el XX una nueva vocación que la haría mundialmente famosa: la música y el teatro. En 1920, en los difíciles años posteriores a la Primera Guerra Mundial y al desmoronamiento del Imperio austrohúngaro, un grupo de artistas encabezado por el director Max Reinhardt, el compositor Richard Strauss y el poeta Hugo von Hofmannsthal fundó el Festival de Salzburgo (Salzburger Festspiele). La primera representación fue la del drama 'Jedermann' ('Todo hombre') en la plaza de la catedral, una tradición que se mantiene hasta hoy.

El Festival convirtió a Salzburgo en la capital mundial del verano musical: cada año, durante seis semanas, la ciudad se llena de los mejores directores, orquestas, cantantes y actores del planeta, y de un público internacional y elegante. Es, junto con la herencia de Mozart y el casco barroco, uno de los tres pilares sobre los que se apoya la identidad cultural de la ciudad y buena parte de su economía turística.

https://en.wikipedia.org/wiki/Salzburghttps://en.wikipedia.org/wiki/Salzburg_Festivalhttps://www.salzburgerfestspiele.at/en/

El Anschluss, la guerra y el Salzburgo de hoy

El siglo XX también trajo a Salzburgo sus horas más oscuras. En marzo de 1938, la Alemania nazi anexó Austria en el llamado Anschluss, y Salzburgo quedó incorporada al Tercer Reich. Como en el resto del país, se persiguió a los judíos y a los opositores; la sinagoga fue asaltada y la comunidad judía, destruida. Durante la Segunda Guerra Mundial, la ciudad sufrió varios bombardeos aliados que dañaron la catedral y buena parte del centro, aunque muchos de sus monumentos principales, incluida la fortaleza, sobrevivieron. En 1945, las tropas estadounidenses ocuparon la ciudad, que quedó dentro de la zona de ocupación norteamericana hasta que Austria recuperó su plena soberanía en 1955.

En la posguerra, Salzburgo se reconstruyó cuidadosamente y volvió a florecer como capital cultural y turística. Un episodio inesperado la lanzó a la fama mundial: en 1965 se estrenó la película estadounidense 'The Sound of Music' ('La novicia rebelde' o 'Sonrisas y lágrimas', según el país), basada en la historia real de la familia von Trapp y filmada en Salzburgo y sus alrededores. La película fue un éxito planetario y todavía hoy atrae a multitud de turistas —sobre todo estadounidenses y asiáticos— que recorren sus escenarios. Curiosamente, la mayoría de los salzburgueses apenas conoce la película: es un fenómeno casi ajeno para los propios habitantes de la ciudad, que la observan con una mezcla de sorpresa y buen humor.

Hoy Salzburgo es una ciudad próspera de unos 155.000 habitantes, con una universidad, una vida cultural intensa y un casco histórico que la Unesco protege como Patrimonio Mundial. Es la puerta de entrada al Salzkammergut, la región de lagos y montañas que la rodea, y una de las ciudades más visitadas de Austria. Sigue siendo, mil trescientos años después de san Ruperto, la ciudad de la sal, de los arzobispos, de Mozart y de la música: un pequeño gran escenario barroco encajonado entre los Alpes.

https://en.wikipedia.org/wiki/Salzburghttps://es.wikipedia.org/wiki/Salzburgohttps://en.wikipedia.org/wiki/The_Sound_of_Music_(film)

📚 Bibliografía

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