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Historia de Perth

Boorloo: el país whadjuk noongar

Antes de que existiera la palabra "Perth", el lugar donde hoy se levantan sus rascacielos se llamaba Boorloo, y era —y sigue siendo, para su pueblo— país whadjuk noongar. Los noongar son la nación aborigen del suroeste de Australia, uno de los grupos culturales más grandes del continente, y habitan esta región desde hace decenas de miles de años. Boorloo formaba parte de Mooro, las tierras tribales del líder Yellagonga, uno de los varios grupos whadjuk asentados en torno al río Swan.

Para los whadjuk, el paisaje de Perth está cargado de significado sagrado. El río Swan se llama Derbarl Yerrigan, y según su tradición del Tiempo del Sueño fue creado por el Waugal, la gran serpiente arcoíris que serpenteó por la tierra dando forma a los ríos, los humedales y las colinas. La colina donde hoy está Kings Park —Kaarta Gar-up o Mooro Katta— era un lugar ceremonial y un mirador importante; los humedales de Matagarup (la actual Isla Heirisson, en el río) eran un rico caladero de pesca. La ciudad moderna se asienta, literalmente, sobre una geografía sagrada.

Los whadjuk gestionaban su territorio con un profundo conocimiento estacional, organizando el año en seis estaciones noongar según los cambios del clima, las plantas y los animales, y usando el fuego para cuidar la tierra. Cuando los europeos llegaron en 1829, encontraron un país habitado y cuidado, no una tierra vacía. Se estima que entre 6.000 y 10.000 noongar vivían en la región. Esa presencia milenaria, largamente ignorada por la historia colonial, es hoy reconocida en el nombre mismo del gran museo estatal —Boola Bardip, "muchas historias"— y en los reconocimientos de país (Welcome to Country) que abren los actos públicos de la ciudad.

https://www.nma.gov.au/defining-moments/resources/founding-ohttps://en.wikipedia.org/wiki/History_of_Perth,_Western_Aust

1829: la Colonia del Río Swan

La historia colonial de Perth comenzó en 1829, cuando el capitán James Stirling fundó la Colonia del Río Swan (Swan River Colony) en nombre de la Corona británica. A diferencia de Sídney o Hobart, que nacieron como colonias penales de convictos, la del río Swan fue concebida como la primera colonia de colonos libres de Australia, financiada con capital privado y pensada para atraer emigrantes que recibirían tierras a cambio de traer capital y trabajadores. La colonización de país whadjuk empezó formalmente con la lectura de una proclamación en Garden Island el 18 de junio de 1829, que nombraba a Stirling teniente gobernador.

Stirling decidió fundar dos poblaciones: un puerto comercial en la desembocadura del río, Fremantle, y una capital tierra adentro, a unos 19 kilómetros río arriba, a la que llamó Perth en honor a la ciudad escocesa (cuna del secretario de Estado británico de la época). El 12 de agosto de 1829, una comitiva colocó la piedra fundacional de Perth. La ocupación de las tierras noongar se hizo sin tratado, sin consentimiento y sin compensación, bajo la ficción legal de la terra nullius ("tierra de nadie").

Los primeros años de la colonia fueron durísimos y estuvieron cerca del fracaso. Los colonos, engañados por propaganda optimista, encontraron suelos pobres, distancias enormes y enormes dificultades para prosperar. Y para los whadjuk, la llegada de los colonos fue una catástrofe: la ocupación de sus tierras y fuentes de agua, las enfermedades europeas, la violencia de frontera y episodios sangrientos como el de Pinjarra en 1834 diezmaron y desplazaron a la población aborigen. La colonia de colonos libres, orgullo del proyecto, se construyó sobre el despojo de un pueblo que llevaba milenios cuidando esa misma tierra.

https://www.nma.gov.au/defining-moments/resources/founding-ohttps://en.wikipedia.org/wiki/Swan_River_Colony

De colonia estancada a la fiebre del oro

Durante sus primeras décadas, la Colonia del Río Swan creció con enorme lentitud. La falta de mano de obra y de capital ahogaba su desarrollo, hasta el punto de que la propia colonia, que había nacido rechazando el sistema de convictos, terminó pidiendo a Gran Bretaña que le enviara presidiarios para tener trabajadores. Entre 1850 y 1868 llegaron a Australia Occidental unos 10.000 convictos, cuya mano de obra construyó gran parte de la infraestructura temprana de Perth y Fremantle: carreteras, puentes y edificios públicos, incluida la imponente Fremantle Prison. La colonia, sin embargo, seguía siendo un rincón remoto y modesto del imperio.

Todo cambió en la década de 1890 con la fiebre del oro. El descubrimiento de enormes yacimientos auríferos en el interior de WA —sobre todo en Coolgardie (1892) y Kalgoorlie (1893)— desató una avalancha de buscadores de fortuna de toda Australia y del mundo. La población del estado se multiplicó, la riqueza fluyó, y Perth, como capital y puerta de entrada, se transformó de la noche a la mañana. Se construyeron edificios monumentales, se tendieron ferrocarriles hacia los campos de oro (incluida una audaz tubería de agua de cientos de kilómetros para abastecer a Kalgoorlie), y la ciudad adquirió por fin el aspecto de una capital próspera.

El oro también inclinó la balanza política: la prosperidad y el crecimiento demográfico dieron a WA el peso necesario para sumarse, no sin debate, a la Federación Australiana en 1901. Perth entraba al siglo XX como la capital de un estado inmenso y cada vez más rico, cuya suerte quedaría ligada para siempre a los recursos de su vasto territorio: primero el oro, y más tarde el hierro, el gas y otros minerales que harían de WA el motor de las exportaciones australianas.

https://en.wikipedia.org/wiki/History_of_Perth,_Western_Austhttps://en.wikipedia.org/wiki/Swan_River_Colony

Los booms mineros y la metrópoli moderna

El siglo XX consolidó a Perth como una ciudad moderna, impulsada por sucesivos auges de los recursos naturales de Australia Occidental. Tras el oro llegaron, sobre todo desde la década de 1960, los grandes booms del hierro (con las gigantescas minas del Pilbara), del níquel, del gas natural y de otros minerales que convirtieron a WA en una potencia exportadora, particularmente hacia Asia. Cada boom dejó su huella en Perth: rascacielos en el skyline, riqueza, oleadas de inmigración y una expansión urbana que llenó la llanura costera de suburbios.

La ciudad, siempre marcada por su extremo aislamiento —es una de las capitales más remotas del mundo, más cerca de Yakarta que de Sídney—, desarrolló una identidad propia, relajada y volcada al aire libre, al sol, a la playa y al río. Momentos como la victoria del yate australiano Australia II en la Copa América de 1983 (con Fremantle como sede de la defensa en 1987) pusieron a la región en el mapa mundial. La inmigración de posguerra —británicos, italianos, griegos, y más tarde asiáticos y de todo el mundo— dio a Perth una diversidad creciente, hoy visible en la vibrante escena gastronómica de Northbridge.

El reverso de esta prosperidad fue el largo silencio sobre la historia y los derechos de los noongar, cuya tierra sostenía toda esa riqueza. Solo en las últimas décadas, con hitos como la sentencia Mabo (1992) que derribó la ficción de la terra nullius, los reconocimientos de derechos territoriales (native title) y un histórico acuerdo con los noongar del suroeste, la sociedad de Perth empezó a mirar de frente su pasado colonial y a reconocer a los dueños tradicionales de Boorloo.

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El Perth de hoy: sol, río y país noongar

El Perth del siglo XXI es una metrópoli soleada de unos 2,3 millones de habitantes, próspera, moderna y orgullosa de su estilo de vida al aire libre. La riqueza minera de WA sigue latiendo bajo la ciudad —muchas de sus torres albergan sedes de compañías de recursos—, pero Perth ha diversificado su cara: proyectos como la renovación de la ribera en Elizabeth Quay, el estadio Optus, el museo Boola Bardip y una floreciente escena de pequeños bares, cafés de especialidad y gastronomía la han vuelto más cosmopolita y disfrutable que nunca.

La ciudad vive de cara a su geografía: el ancho río Swan que la atraviesa, las playas doradas del Índico donde el sol se pone sobre el mar, el enorme Kings Park sobre la colina, y el clima envidiable que hace de la vida al aire libre una religión local. A sus puertas están Fremantle, con su historia portuaria y de convictos; la Isla Rottnest con sus quokkas; el Swan Valley con sus vinos; y más allá, los tesoros naturales del suroeste, desde las flores silvestres hasta Margaret River.

Y, cada vez más, Perth reconoce que todo ello se asienta sobre Boorloo, el país whadjuk noongar. El nombre Derbarl Yerrigan vuelve a nombrar al río, los relatos del Waugal se cuentan junto a los del capitán Stirling, y la cultura noongar más antigua del continente —con sus seis estaciones, su arte y su conexión con esta tierra— ocupa por fin un lugar en el relato de la ciudad. Quien camina hoy por Perth pisa a la vez una joven capital de rascacielos surgida del oro y del hierro, y uno de los paisajes habitados más antiguos del planeta.

https://en.wikipedia.org/wiki/History_of_Perth,_Western_Austhttps://visit.museum.wa.gov.au/boolabardip

📚 Bibliografía

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