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Historia de Yapeyú

1817: el incendio del pueblo dos veces glorioso

En febrero de 1817, las tropas luso-brasileñas del coronel Francisco das Chagas Santos cruzaron el río Uruguay, saquearon Yapeyú y le prendieron fuego. Cuando las llamas se apagaron, quedaba poco en pie de lo que había sido la capital ganadera de las misiones jesuíticas y una de las reducciones más pobladas de América. Entre las construcciones arrasadas estaba una casa de muros de piedra frente a la plaza: la vivienda donde, treinta y nueve años antes, había nacido un niño llamado José Francisco de San Martín. Los soldados que la incendiaron no podían saberlo, pero estaban quemando la cuna del hombre que en ese mismo momento preparaba, del otro lado del continente, el cruce de los Andes.

Esa doble condición hace de Yapeyú un lugar único en la Argentina: es a la vez uno de los grandes sitios de la civilización jesuítico-guaraní —un pueblo que llegó a administrar estancias con cientos de miles de cabezas de ganado y a fabricar órganos y violines en plena selva— y el punto de partida de la vida del Libertador, el prócer máximo de la independencia sudamericana. Pocos pueblos tan chicos cargan con tanta historia.

Hoy Yapeyú tiene poco más de 2.000 habitantes y un ritmo sereno de pueblo correntino a orillas del río Uruguay. Pero quien camina sus calles arboladas pisa capas superpuestas de esplendor y catástrofe: la misión fundada en 1627, la escuela de música más famosa de las reducciones, el nacimiento de San Martín en 1778, la destrucción de 1817 y el lento renacimiento que convirtió a este rincón de Corrientes en un santuario cívico de la nacionalidad argentina.

Wikipedia (ES) — «Reducción de Yapeyú»: https://es.wikipediaWikipedia (ES) — «Yapeyú»: https://es.wikipedia.org/wiki/Yap

1627: la reducción de los Santos Reyes Magos

La historia documentada de Yapeyú comienza el 4 de febrero de 1627, cuando los misioneros jesuitas Pedro Romero y Roque González de Santa Cruz, bajo el provincialato de Nicolás Mastrilli Durán, fundaron la reducción de Nuestra Señora de los Santos Reyes Magos de Yapeyú, en la margen derecha del río Uruguay, junto a la desembocadura del arroyo que le dio nombre. La ubicación no era casual: el propio Mastrilli Durán escribió en 1628 que ocupar ese puesto era de "suma importancia", porque hacía a la Compañía de Jesús "señores del paso para subir y bajar a Buenos Aires" por el río.

Las reducciones fueron uno de los experimentos sociales más extraordinarios de la historia americana: pueblos organizados por los jesuitas donde miles de guaraníes vivían en comunidad, con tierras de cultivo colectivas, talleres de oficios, escuela, iglesia monumental y un cabildo indígena. El sistema llegó a abarcar treinta pueblos repartidos entre las actuales Argentina, Paraguay y Brasil, con más de 100.000 habitantes en su apogeo. Yapeyú era el pueblo más austral del sistema y se convirtió en su gran capital ganadera: administraba estancias inmensas que se extendían por buena parte de la actual Corrientes, el sur de Brasil y Uruguay, con rodeos que los cronistas contaron por cientos de miles de cabezas.

En su época de esplendor, hacia mediados del siglo XVIII, Yapeyú superaba los 7.000 habitantes —más que muchas ciudades españolas de la región— y era un centro económico de primer orden: de sus talleres salían tejidos, cueros, yerba mate y plata labrada que se comerciaban hasta Buenos Aires y Potosí. Nada de eso existiría hoy sin la alianza singular entre los misioneros europeos y los guaraníes, que encontraron en las reducciones un refugio frente a las expediciones esclavistas de los bandeirantes paulistas.

Wikipedia (ES) — «Reducción de Yapeyú»: https://es.wikipediaWikipedia (ES) — «Misiones jesuíticas guaraníes»: https://esEl camino de los Jesuitas — Yapeyú: https://elcaminodelosjes

El padre Sepp y el conservatorio de la selva

Antes de su decadencia, Yapeyú vivió una época de esplendor cultural poco conocida fuera de los círculos de historiadores: llegó a ser el centro musical más importante de todas las misiones jesuíticas guaraníes, un dato asombroso si se piensa que hablamos de un pueblo guaraní en el corazón de Sudamérica en el siglo XVIII. El nombre Yapeyú, en lengua guaraní, suele traducirse como "fruto en sazón" o "el tiempo que ha llegado a la madurez", una expresión que resultó casi profética para el desarrollo artístico del lugar.

El artífice de ese esplendor fue el padre Antonio Sepp (Anton Sepp von Reinegg), un jesuita tirolés formado en la corte musical de Viena que llegó a Yapeyú en 1691. Sepp fundó allí la primera gran escuela de música de las misiones y talleres de fabricación de instrumentos —arpas, violines, órganos, trompetas y chirimías— que se convirtieron en proveedores de todas las reducciones. Bajo su dirección, los guaraníes de Yapeyú no solo fabricaron instrumentos de calidad europea con maderas de la selva: se formaron como intérpretes y copistas capaces de ejecutar el repertorio barroco europeo, un fenómeno que dejó atónitos a cuantos viajeros y funcionarios visitaron la misión. De la escuela de Sepp salieron músicos y luthiers que difundieron el oficio por todo el sistema misionero.

Más allá de la música, cada reducción se especializaba en oficios distintos, y Yapeyú no fue la excepción: allí florecieron la herrería, la platería, la carpintería, los tejidos y la enorme actividad ganadera. Los guaraníes reducidos, lejos de ser receptores pasivos de la cultura europea, se convirtieron en artesanos de excelencia y reinterpretaron a su modo las formas del barroco: esa fusión, visible en las piedras labradas que sobreviven en el pueblo, es una de las capas más fascinantes —y menos difundidas— de la historia de Yapeyú.

Wikipedia (ES) — «Antonio Sepp»: https://es.wikipedia.org/wiWikipedia (ES) — «Misiones jesuíticas guaraníes»: https://esPortal del Litoral Argentino — Yapeyú, Corredor Jesuítico Gu

1778: nace José de San Martín

En 1767, la corona española expulsó a los jesuitas de todos sus dominios, y las reducciones pasaron a manos de administradores civiles. Para gobernar el departamento de Yapeyú fue designado en 1774 un militar español, el teniente gobernador Juan de San Martín, que se instaló con su esposa, Gregoria Matorras, en una casa de piedra frente a la plaza del pueblo. Allí, el 25 de febrero de 1778, nació el menor de sus cinco hijos: José Francisco de San Martín, el futuro Libertador de la Argentina, Chile y el Perú.

El niño pasó en Yapeyú sus primeros tres años, entre el río, los naranjos y los últimos ecos del mundo misionero —la tradición local todavía señala una higuera bajo la cual habría jugado—. En 1781 la familia se trasladó a Buenos Aires y en 1784 a España, donde José se educó y comenzó su carrera militar en el ejército español, combatiendo contra los franceses antes de regresar a América en 1812 para ponerse al servicio de la independencia. Su estadía yapeyuana fue breve, pero ató para siempre el nombre del pueblo al del prócer: la Argentina entera aprende en la escuela que "San Martín nació en Yapeyú".

La gesta posterior es la columna vertebral de la historia sudamericana: la creación del Regimiento de Granaderos a Caballo y el combate de San Lorenzo —donde el correntino Juan Bautista Cabral, también nacido en la zona de las antiguas misiones, murió por salvarle la vida—, el Ejército de los Andes y el cruce de la cordillera en 1817, las campañas libertadoras de Chile y el Perú, la entrevista de Guayaquil con Bolívar, el renunciamiento y la muerte en el exilio, en Boulogne-sur-Mer, en 1850. Cada 17 de agosto, aniversario de esa muerte, Yapeyú se convierte en el escenario de los principales homenajes de la provincia al hijo que vio nacer.

Wikipedia (ES) — «José de San Martín»: https://es.wikipedia.Ministerio de Educación de Mendoza — Casa natal de José de SMinisterio de Turismo de Corrientes — Templete San Martinian

Destrucción, renacimiento y el Templete de 1938

La Yapeyú que dejó atrás la familia San Martín no sobrevivió mucho tiempo. Sin los jesuitas, la economía de las misiones se desmoronó, y las guerras de comienzos del siglo XIX les dieron el golpe final. En el marco de la lucha entre las fuerzas artiguistas —entre ellas las milicias guaraníes del comandante Andrés Guacurarí, "Andresito", hijo adoptivo de Artigas— y los invasores portugueses de la Banda Oriental, el coronel Francisco das Chagas Santos arrasó en 1817 los pueblos misioneros de la ribera del Uruguay. Yapeyú fue saqueada e incendiada, su población se dispersó y la que había sido una de las capitales del mundo jesuítico-guaraní quedó reducida a escombros durante décadas.

El renacimiento fue lento y tuvo un motor inesperado: la memoria. A medida que la Argentina consolidaba el culto a San Martín como padre de la patria, crecía el interés por su cuna. El pueblo se repobló sobre el trazado de la antigua misión, reutilizando sus piedras labradas —todavía visibles en cimientos, veredas y museos—, y en 1938 el Estado nacional le dio su forma definitiva al homenaje: sobre los restos de la casa natal se inauguró, el 17 de agosto de ese año, el Templete Sanmartiniano, diseñado por el arquitecto Rafael Orlandi en estilo neocolonial, con columnas salomónicas y techo de tejas españolas. Desde entonces, granaderos del regimiento que fundó el propio San Martín montan guardia en el sitio.

Hoy Yapeyú combina ese culto cívico con la puesta en valor de su herencia jesuítica: el Museo Sanmartiniano, los museos del Sargento Cabral y de Gregoria Matorras, el centro de interpretación jesuítico-guaraní y los vestigios de la reducción conforman un circuito que se recorre a pie en una mañana. Es un destino de peregrinación histórica más que de turismo masivo: un pueblo tranquilo y arbolado a orillas del río Uruguay donde la Argentina puede tocar, literalmente, las piedras donde empezó su historia.

Wikipedia (ES) — «Reducción de Yapeyú»: https://es.wikipediaWikipedia (ES) — «Andrés Guacurarí»: https://es.wikipedia.orCaminos Culturales — El Templete, el lugar histórico en el q

📚 Bibliografía

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