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Historia de Reserva Natural Villavicencio

Paso histórico de la cordillera y el Camino del Año

Millones de argentinos tienen una imagen de Villavicencio en la mesa sin haber pisado nunca el lugar: el hotel de montaña que ilustra la etiqueta del agua mineral más famosa del país existe de verdad, y está en la precordillera mendocina, a 50 km de la capital. Mucho antes de esa fama embotellada, la zona de Villavicencio fue durante siglos un paso de montaña en la ruta que comunicaba Mendoza con Chile y con el norte. Por estos parajes áridos y quebrados transitaron arrieros, viajeros y, en distintas épocas, ejércitos, aprovechando las vertientes de agua que brotaban en medio de la sequedad. El agua de Villavicencio fue, desde temprano, un recurso valioso para quienes cruzaban la precordillera.

El rasgo más célebre de esa vieja función de paso es el Camino del Año, la vertiginosa ruta de cornisa que asciende desde Villavicencio hacia Uspallata. Conocida popularmente como 'la ruta de las 365 curvas' —una por cada día del año—, fue durante mucho tiempo la vía principal de comunicación de montaña hacia el oeste, antes de que se construyeran rutas más modernas y directas. Su trazado, estrecho y lleno de curvas en cornisa, trepa entre los cerros ofreciendo panoramas impresionantes.

Este camino histórico forma parte de la épica de la montaña mendocina y de las rutas que, en distintas épocas, conectaron la Argentina con Chile. Hoy, recorrido por turistas y aventureros, conserva el sabor de aquellas travesías de antaño, cuando cruzar la precordillera era una empresa lenta y esforzada. Es, además, uno de los grandes atractivos de la actual Reserva Villavicencio, que combina ese valor histórico con la conservación de la naturaleza.

Wikipedia (ES) — «Villavicencio (Mendoza)»: https://es.wikipTurismo Mendoza (oficial): https://www.mendoza.tur.ar/

El Hotel Termas y la fama del agua mineral

El gran hito moderno de Villavicencio es su elegante Hotel Termas, un establecimiento de estilo normando inaugurado en la primera mitad del siglo XX, en pleno auge del turismo termal y de montaña. Ubicado en un entorno espectacular de precordillera, con sus jardines aterrazados, su capilla y sus instalaciones, el hotel se convirtió en un destino de prestigio y en un símbolo del turismo mendocino de la época, frecuentado por visitantes que buscaban descanso, aire de montaña y las propiedades de sus aguas.

La fama del lugar quedó ligada para siempre al agua mineral Villavicencio, una de las marcas de agua más conocidas de la Argentina, cuya etiqueta reproduce la imagen del propio hotel. Las vertientes y manantiales de la precordillera, con su agua surgida tras un largo recorrido subterráneo, dieron origen a este producto emblemático, y la imagen del hotel sobre la etiqueta convirtió a Villavicencio en un nombre familiar en todo el país, mucho más allá de quienes conocían el lugar en persona.

Con el tiempo, el hotel dejó de funcionar como tal, pero su valor patrimonial llevó a su recuperación y puesta en valor. El conjunto histórico —hotel, capilla, jardines y manantiales— se conserva como testimonio de aquella época dorada y como atractivo central de la reserva. Visitarlo es asomarse a la historia del turismo de montaña en Mendoza y a la del agua que hizo célebre el nombre de Villavicencio.

Wikipedia (ES) — «Villavicencio (agua mineral)»: https://es.Wikipedia (ES) — «Villavicencio (Mendoza)»: https://es.wikip

La reserva natural y la conservación de la precordillera

Más allá de su patrimonio histórico, el entorno de Villavicencio abarca un extenso territorio de precordillera de gran valor natural. Para protegerlo, en el año 2000 se constituyó la Reserva Natural Villavicencio (Resolución 1065 de la Dirección de Recursos Naturales Renovables de Mendoza), una reserva privada de más de 60.000 hectáreas que abarca tres ambientes —Monte, Cardonal y Puna— y que fue además reconocida como sitio Ramsar por sus humedales de altura. Conserva la flora adaptada a la aridez, las vertientes y vegas, y una fauna en la que destacan los cóndores andinos, los guanacos, los zorros y numerosas aves, buscando compatibilizar la conservación, la investigación y el turismo responsable.

El cóndor andino, una de las aves voladoras más grandes del mundo, es uno de los emblemas de la reserva: surca los cielos de la precordillera y puede observarse planeando sobre los cerros, lo que convierte a Villavicencio en un buen sitio para su avistaje. La protección de este y otros animales, junto con la del paisaje y las fuentes de agua, es uno de los objetivos centrales del área protegida.

Hoy la Reserva Villavicencio es una de las excursiones clásicas desde la ciudad de Mendoza: en una jornada se combinan el recorrido por el conjunto histórico del hotel y los manantiales, las caminatas por los senderos de la precordillera, la observación de fauna y, para los más aventureros, la travesía por el Camino del Año hacia Uspallata. Un destino que une, en un mismo lugar, la memoria del turismo de montaña, la historia del agua mineral y la conservación de la naturaleza mendocina.

Wikipedia (ES) — «Reserva natural Villavicencio»: https://esArgentina.gob.ar — Sitio Ramsar Villavicencio (Mendoza): httWikipedia (ES) — «Cóndor andino»: https://es.wikipedia.org/wTurismo Mendoza (oficial): https://www.mendoza.tur.ar/

Canota y la gesta del Cruce de los Andes

El camino que sube a Villavicencio guarda un capítulo decisivo de la historia argentina. En enero de 1817, cuando José de San Martín organizó el Cruce de los Andes para liberar Chile, el Ejército de los Andes no atravesó la cordillera por un único paso, sino que se dividió en varias columnas para confundir al enemigo y atacar por distintos frentes. En el paraje de Canota, en la ruta hacia Villavicencio y Uspallata, se separaron columnas que tomaron rumbos diferentes hacia los pasos cordilleranos.

Esta zona de la precordillera fue, por su geografía, una de las puertas naturales de salida hacia el oeste. Por aquí pasaron tropas, baqueanos y arrieros que conocían los secretos de la montaña, en una de las operaciones logísticas más audaces de la historia sudamericana. El monumento que hoy recuerda ese hecho en Canota es una parada habitual de las excursiones que suben a Villavicencio, y vincula el paisaje árido y silencioso de la precordillera con la epopeya libertadora.

Esa herencia sanmartiniana se suma al valor del Camino del Año como ruta histórica de comunicación con Chile. Recorrer hoy estos parajes es transitar, en clave turística, los mismos senderos por los que se jugó parte de la independencia del continente, en un entorno de cerros, quebradas y vertientes que apenas ha cambiado.

Wikipedia (ES) — «Cruce de los Andes»: https://es.wikipedia.Wikipedia (ES) — «Ejército de los Andes»: https://es.wikipedMendoza Turismo (oficial): https://mendoza.tur.ar/

Ángel Velaz y los seis meses que crearon un ícono

Detrás del célebre Hotel Termas de Villavicencio hay una historia personal poco conocida. En 1923, el ganadero Ángel Velaz, miembro de la Sociedad Rural Argentina, adquirió las tierras de los manantiales con la idea de desarrollar un emprendimiento termal a la altura de los grandes balnearios europeos de la época. Pasarían casi dos décadas hasta que ese proyecto se materializara en el edificio que hoy todos reconocen.

El hotel definitivo fue diseñado por el prestigioso estudio porteño de los arquitectos Sánchez, Lagos y De la Torre, con dirección de obra a cargo del ingeniero Raúl Dubecq, mientras que el diseño de los parques y jardines aterrazados quedó en manos de los paisajistas Neira y Ezcurra. Lo asombroso es la velocidad de la construcción: el imponente edificio de estilo alpino-normando, emplazado a 1.750 metros sobre el nivel del mar, se levantó en apenas seis meses, un ritmo vertiginoso para la época que habla del empeño puesto en la obra. El hotel abrió sus puertas en 1940 y de inmediato se convirtió en un ícono del turismo de altura en Mendoza.

Ángel Velaz no llegó a disfrutar demasiado tiempo del fruto de su empeño: falleció en 1943 dentro del propio Gran Hotel que él había impulsado, apenas tres años después de su inauguración. El establecimiento continuó funcionando por varias décadas más, hasta que cerró sus puertas en 1979, poco después del Mundial de Fútbol de 1978. Tras años de abandono, el edificio fue objeto de un proceso de restauración patrimonial que le devolvió su esplendor como espacio de visita, aunque nunca recuperó su función original de hospedaje.

Wikipedia (ES) — «Gran Hotel Villavicencio»: https://es.wikiCámara de Turismo de Mendoza — «El hotel de Villavicencio: hLA NACION — «Restauración. La nueva vida de un hotel icónico

📚 Bibliografía

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