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Historia de Ostende y Valeria del Mar

El balneario que se tragó la arena

Hacia 1931, los huéspedes del Gran Hotel de Ostende entraban al edificio por una ventana del primer piso, caminando sobre tablones tendidos sobre la arena. No era una excentricidad: los médanos vivos de la costa bonaerense, empujados por las sudestadas, habían sepultado la planta baja del hotel, la rambla de pilares y balaustradas, y varios edificios enteros del balneario. Ostende, el ambicioso proyecto turístico que un grupo de europeos había fundado dos décadas antes para replicar en la Argentina el balneario más elegante de Bélgica, estaba siendo literalmente devorado por el desierto de arena sobre el que se había atrevido a construirse.

Esa imagen —un hotel fantasma semihundido entre las dunas— es la clave para entender toda la historia de este rincón de la costa atlántica. Ostende y Valeria del Mar, hoy dos balnearios apacibles y boscosos entre Pinamar y Cariló, nacieron de una lucha de un siglo entre la ambición humana y los médanos. Primero perdieron los humanos, de manera estrepitosa. Después, a fuerza de plantar millones de pinos, ganaron. Y en el medio, ese hotel varado en la arena se convirtió en refugio de aviadores legendarios y escritores geniales, y hasta en escenario de una de las mejores novelas policiales argentinas.

Viejo Hotel Ostende — Historia (sitio oficial): https://www.La Nación — El Viejo Hotel Ostende: el refugio de escritores

1908: el sueño belga de Robette y Poli

A comienzos del siglo XX, la franja costera entre el cabo San Antonio y Mar del Plata era un desierto de dunas móviles, sin árboles, sin caminos y casi sin habitantes. Allí pusieron los ojos el belga Fernand Robette y el italiano Agustín Poli, dos emprendedores convencidos de que esas playas vírgenes podían albergar un balneario de nivel europeo. En 1908 fundaron Ostende —bautizada así en homenaje al célebre balneario belga del mar del Norte— y al año siguiente una compañía belga administrada por Robette compró 14 kilómetros cuadrados de médanos para desarrollar el proyecto.

Los planos eran grandiosos: avenidas con nombres de ciudades balnearias del mundo (Biarritz, El Cairo, Niza), una rambla marítima de pilares y balaustrada, chalets, servicios y un gran hotel. En 1913 comenzó la construcción del edificio insignia, el hotel Termas —futuro Gran Hotel Ostende—, con más de 80 habitaciones frente al mar. Por un momento pareció que el sueño se concretaba: las familias porteñas más aventureras llegaban en tren hasta la zona y se acercaban al flamante balneario en carruajes por la playa.

La Primera Guerra Mundial lo cambió todo. En 1914, los capitales belgas quedaron atrapados en la Europa en llamas, Robette volvió a su patria y el flujo de inversiones se cortó de golpe. Ostende quedó huérfana a mitad de camino, y la arena —que nunca había dejado de moverse— empezó su lenta reconquista: enterró la rambla, tapó calles enteras y fue subiendo por las paredes del hotel hasta bloquear su planta baja por completo hacia 1931. El balneario belga se convirtió en un pueblo fantasma a medias, con un puñado de pobladores resistiendo entre las dunas.

Viejo Hotel Ostende — Historia (sitio oficial): https://www.Wikipedia (ES) — «Ostende (Argentina)»: https://es.wikipediaArgentina.gob.ar — La historia del Viejo Hotel Ostende: http

Saint-Exupéry, Bioy y Silvina: escritores entre médanos

Paradójicamente, fue esa decadencia romántica la que le dio a Ostende su lugar en la historia cultural argentina. A fines de la década de 1920, cuando dirigía las operaciones de la Aeroposta Argentina —la filial local de la mítica Aéropostale francesa que llevaba el correo a la Patagonia—, el aviador y escritor Antoine de Saint-Exupéry pasó dos veranos consecutivos alojado en el hotel de Ostende. El futuro autor de 'El Principito' (1943) encontraba en ese edificio varado entre las dunas la soledad y el silencio que buscaba; su habitación del primer piso se conserva hasta hoy y es uno de los grandes atractivos del hotel.

El segundo capítulo literario es aún más sabroso. A comienzos de 1946, Adolfo Bioy Casares y Silvina Ocampo —el matrimonio más brillante de la literatura argentina, amigos íntimos de Borges— se instalaron en el hotel al final del verano y se quedaron hasta el invierno. De esa larga temporada frente al mar salió 'Los que aman, odian', la única novela que escribieron juntos: un policial ambientado en un hotel aislado entre médanos azotados por el viento, transparente retrato del propio Ostende, considerado un clásico precursor del género negro en la Argentina y llevado al cine en 2017.

Gracias a esos huéspedes ilustres, el 'Viejo Hotel Ostende' —así rebautizado— dejó de ser una ruina melancólica para convertirse en patrimonio vivo: un hotel de época que todavía funciona, donde se puede dormir en los mismos salones que inspiraron a Saint-Exupéry, Bioy y Silvina.

La Nación — El Viejo Hotel Ostende: el refugio de escritoresViejo Hotel Ostende — Historia (sitio oficial): https://www.Wikipedia (ES) — «Aeroposta Argentina»: https://es.wikipedia

La guerra contra la arena: pinos por millones

Mientras Ostende dormía bajo la arena, en las tierras vecinas se libraba la batalla decisiva contra los médanos. La lección del fracaso belga era clara: antes de construir había que fijar las dunas, y la única forma de hacerlo era plantando. En la década de 1930 y 1940, dos figuras encabezaron esa cruzada verde. Al norte, el arquitecto Jorge Bunge desarrollaba Pinamar (fundada en 1943) forestando los médanos con pinos marítimos, acacias y aromos. Y en las tierras del medio, una mujer tomaba la posta: Valeria Guerrero Cárdenas de Russo, heredera de las estancias de la familia Guerrero, que llegó a la zona en 1938 decidida a transformar su porción de desierto costero.

En 1941, la señora de Russo se asoció con Bunge para encarar la plantación masiva de árboles sobre sus médanos. Fueron años de trabajo a pura pala y regadera: cada pino había que defenderlo del viento, la sal y la sequía hasta que las raíces agarraran y la arena, por fin, se quedara quieta. Millones de árboles después, el desierto que había derrotado a los belgas se había convertido en un bosque continuo junto al mar: el famoso cordón forestal que hoy une Montecarlo, Pinamar, Ostende, Valeria del Mar y Cariló, y que es la identidad de todo el partido.

Esa obra colosal —un bosque entero creado por manos humanas en menos de una generación— es la verdadera fundación de estos balnearios. Sin los pinos no habría calles, ni casas, ni turismo: solo arena en movimiento.

Infobae — Valeria del Mar: cómo un sueño en los médanos se cWikipedia (ES) — «Pinamar»: https://es.wikipedia.org/wiki/PiWikipedia (ES) — «Partido de Pinamar»: https://es.wikipedia.

1947: nace Valeria del Mar

Con los médanos por fin domados, Valeria Guerrero Cárdenas de Russo decidió fundar su propio balneario en las tierras forestadas que conservaba sobre el litoral, entre Ostende y el incipiente Cariló. El 28 de agosto de 1947 se firmó la escritura que se considera el acta de nacimiento de Valeria del Mar. Para el nombre, la fundadora no eligió el suyo, como suele creerse, sino el de su abuela, Valeria Cueto de Cárdenas: un homenaje familiar que quedó para siempre pegado al mar.

El nuevo balneario creció con un perfil deliberadamente distinto al de sus vecinos: ni el bullicio comercial de Pinamar ni la exclusividad cerrada de Cariló, sino un pueblo residencial de casas entre pinos, calles tranquilas y playas amplias, pensado para familias. Ese carácter se mantuvo a lo largo de las décadas, mientras el conjunto de balnearios ganaba entidad propia: en 1978 se creó el Partido de Pinamar, separado de General Madariaga, que agrupó administrativamente a Pinamar, Ostende, Valeria del Mar y Cariló.

Ostende, por su parte, resurgió lentamente de su letargo: el viejo trazado belga se repobló, los nombres de sus calles —Biarritz, El Cairo, Niza— siguieron recordando el sueño original, y el Viejo Hotel se consolidó como monumento vivo de la primera época. Los dos balnearios, nacidos de historias tan distintas, terminaron fundidos en un mismo tejido de bosque y playa.

Welcome Argentina — Historia de Valeria del Mar: https://wwwTodo Valeria — Surge Valeria del Mar: https://www.todovaleriWikipedia (ES) — «Valeria del Mar»: https://es.wikipedia.org

El rincón sereno del polo Pinamar

Hoy Ostende y Valeria del Mar son el corazón tranquilo del partido de Pinamar, uno de los polos turísticos más buscados de la costa atlántica argentina. Cada verano reciben a miles de familias que eligen exactamente lo que estos balnearios supieron construir: playas anchas de arena clara, un bosque de pinos que llega casi hasta los médanos, y una escala humana de casas bajas y calles arboladas, a diez minutos de la avenida Bunge de Pinamar y del paseo comercial de Cariló.

La historia sigue asomando entre los pinos. El Viejo Hotel Ostende —restaurado y en funcionamiento— ofrece dormir entre memorabilia de Saint-Exupéry y de Bioy y Silvina; las dunas vivas que una vez se tragaron un balneario entero hoy son escenario de travesías 4x4 y sandboard; y el bosque plantado a mano en los años 40 es el gimnasio al aire libre de ciclistas, corredores y jinetes. En un país donde la costa suele asociarse a multitudes, este rincón del Atlántico conserva algo del espíritu de sus fundadores soñadores: la idea de que entre el mar y la arena se puede construir un pequeño paraíso, siempre que uno le tenga paciencia al viento.

Sitio oficial de Turismo de Pinamar: https://www.pinamar.turWikipedia (ES) — «Valeria del Mar»: https://es.wikipedia.org

📚 Bibliografía

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