A mediados de los años 60, en la cabecera del lago Fagnano, todavía vivían los últimos selk'nam de sangre pura: Lola Kiepja, Esteban Ishton, Luis Garibaldi Honte, Santiago Rupatini, el indio Varela. Pasaban sus últimos días exactamente en el lugar donde su pueblo había celebrado durante siglos el Hain, el rito de iniciación masculina más importante de su cultura. Pocos años después, en ese mismo territorio, el Estado argentino fundaría un pueblo nuevo y le pondría, en su lengua, la palabra para 'corazón'. Esa es la primera paradoja de Tolhuin: nació como homenaje geográfico a un pueblo que, cuando el pueblo se fundó, ya casi había desaparecido.
El centro de la isla de Tierra del Fuego, donde hoy se encuentra Tolhuin, fue territorio de los selk'nam (también llamados onas), uno de los pueblos originarios fueguinos. A diferencia de los yámanas, que eran canoeros de los canales del sur, los selk'nam eran cazadores terrestres que recorrían a pie las extensas estepas, bosques y montañas del interior fueguino, siguiendo al guanaco, su principal sustento.
De su lengua proviene el nombre del pueblo: 'Tolhuin', que suele interpretarse como 'corazón', en referencia a su ubicación en el centro mismo de la isla. Ese nombre poético refleja tanto la geografía —el pueblo está a mitad de camino entre Ushuaia, al sur, y Río Grande, al norte— como el legado cultural de los selk'nam, cuya presencia milenaria precede largamente a la llegada de los colonos.
La historia de los selk'nam es, lamentablemente, una de las más trágicas de la colonización patagónica: la llegada de estancieros, buscadores de oro y misioneros a fines del siglo XIX y comienzos del XX trajo enfermedades, despojo y violencia que diezmaron a este pueblo en pocas décadas. Hoy, su memoria pervive en la toponimia, como la propia palabra 'Tolhuin' y el nombre 'Kami' del lago Fagnano, recordando a los verdaderos primeros habitantes de estas tierras.
El gran lago a cuyas orillas se asienta Tolhuin lleva el nombre de monseñor José Fagnano, sacerdote salesiano italiano que a fines del siglo XIX encabezó la misión religiosa en Tierra del Fuego y la Patagonia austral. El lago había sido recorrido y estudiado por expediciones de exploración del territorio fueguino, en una época en que el interior de la isla era aún en gran medida desconocido para los colonizadores y figuraba apenas esbozado en los mapas.
El interior fueguino, con sus bosques densos, turbales anegadizos y clima riguroso, resultaba de difícil acceso, por lo que el poblamiento colonial se concentró durante décadas en la costa: Ushuaia, fundada como subprefectura y luego sede del penal, en el sur; y Río Grande, ligada a las grandes estancias ovejeras y a la misión salesiana, en el norte. El centro de la isla, en torno al lago Fagnano, permaneció casi despoblado, recorrido sobre todo por la actividad forestal y algunos puestos rurales.
Esa condición de 'tierra de en medio', a mitad de camino entre las dos ciudades fueguinas, sería justamente la que con el tiempo le daría sentido a la creación de un pueblo en este sector estratégico del corazón de la isla.
A diferencia de muchas localidades patagónicas de origen pionero o militar, Tolhuin es un pueblo de fundación reciente y con fecha de nacimiento precisa: el 9 de octubre de 1972, por la Ley Territorial N° 31, durante la presidencia de facto de Alejandro Agustín Lanusse, con Gregorio Lloret como gobernador del entonces Territorio Nacional y Néstor Nogar como intendente de Río Grande. La piedra fundamental se colocó en el cruce de las actuales calles Lucas Bridges y Luis Cárdenas, en pleno corazón de lo que sería el pueblo. Ese mismo año se construyeron las primeras veinte viviendas y la escuela primaria: Tolhuin nació, literalmente, como un puñado de casas alrededor de un aula.
El proyecto respondía a políticas destinadas a poblar y desarrollar el centro de la isla de Tierra del Fuego, una zona que hasta entonces permanecía prácticamente despoblada entre las dos grandes ciudades fueguinas: Ushuaia y Río Grande. Su ubicación a orillas del extremo oriental del lago Fagnano y sobre la traza de la Ruta Nacional 3 —la columna vertebral de la isla— le dio sentido y función: ser un punto de servicios, descanso y poblamiento en el corazón de Tierra del Fuego. El crecimiento inicial fue lento: recién en 1982, una década después de la fundación, se designó al primer delegado municipal, cuando el pueblo apenas tenía unos 250 habitantes.
Con la promoción industrial de Tierra del Fuego a partir de la década de 1970 y el posterior crecimiento de Ushuaia y Río Grande, Tolhuin fue consolidándose como comuna y luego municipio, sumando población y servicios hasta convertirse en la tercera ciudad de la provincia. Cada 9 de octubre, sus vecinos celebran el aniversario fundacional como una fecha central de identidad local, orgullosos de haber construido, en apenas cinco décadas, un pueblo propio en medio de la nada fueguina.
Con el correr de las décadas, la cercanía del lago Fagnano, los bosques de lenga y ñire, los turbales y la naturaleza fueguina convirtieron a Tolhuin en un destino de turismo tranquilo, ideal para la pesca deportiva de truchas, el descanso, el trekking y el contacto con la naturaleza austral. La creación de la Reserva Provincial Corazón de la Isla, que protege la cuenca del lago y vastas extensiones de bosque fueguino, reforzó ese perfil de pueblo de naturaleza en el centro de Tierra del Fuego.
A esa identidad ligada al lago y al bosque se sumó un fenómeno curioso y muy popular: la fama de la panadería La Unión, que con sus facturas, panes y su ambiente entrañable se transformó en parada casi obligada de viajeros, camioneros y turistas que cruzan la isla por la Ruta Nacional 3. La panadería terminó por poner a Tolhuin en el mapa turístico fueguino tanto como sus paisajes.
Así, este joven pueblo del centro de la isla se ganó un lugar propio en Tierra del Fuego: ni el bullicio turístico de Ushuaia ni el peso industrial de Río Grande, sino una escala serena de lago, bosque y pan caliente, fiel a su nombre selk'nam de 'corazón' de la isla.