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Historia de San Rafael

La frontera sur y los pueblos originarios

Hoy el agua color esmeralda del Atuel atrae a miles de turistas que vienen a hacer rafting entre paredones de colores. Pero durante casi tres siglos, esos mismos ríos —el Atuel y el Diamante— fueron otra cosa: la línea invisible que separaba dos mundos que no se entendían, el del avance colonial español y el de los pueblos que habían vivido en estas tierras desde mucho antes de que existiera esa palabra, 'frontera'.

Antes de la llegada de los españoles, el sur de la actual provincia de Mendoza era territorio de pueblos originarios —huarpes en las zonas de oasis, y más tarde grupos vinculados a la araucanización que llegaban desde el oeste cordillerano— que conocían el ritmo de estos ríos de deshielo mejor que nadie. La zona donde hoy está San Rafael, en la confluencia de los ríos Atuel y Diamante, marcaba una frontera natural y cultural en el límite del oasis cuyano, un punto de contacto (y de choque) entre el mundo hispano-criollo que avanzaba desde el norte y el territorio indígena que se extendía hacia el sur y la Patagonia.

Durante buena parte del período colonial, esta región del sur mendocino quedó prácticamente al margen del control efectivo de la Corona española, como una zona de frontera abierta, disputada y peligrosa, escenario de malones y de expediciones militares con resultados dispares. Los ríos Atuel y Diamante, que bajan de los Andes cargados del deshielo cordillerano, definieron desde siempre la vida de este oasis: fueron fuente de agua para el riego, vía de comunicación entre las montañas y la llanura y, más tarde, con la llegada de la ingeniería hidráulica del siglo XX, motor de un desarrollo agrícola e industrial que cambiaría por completo el paisaje del sur mendocino.

https://es.wikipedia.org/wiki/San_Rafael_(Argentina)https://www.argentinaturismo.com.ar/sanrafael/historia.php

1805: el Fuerte San Rafael del Diamante

La fundación de San Rafael está ligada al avance militar sobre la frontera sur, en un contexto de creciente preocupación de las autoridades coloniales por asegurar los caminos entre Mendoza, San Luis y Buenos Aires frente a los malones. A comienzos de 1805, el virrey del Río de la Plata Rafael de Sobremonte encomendó al militar de origen portugués Miguel Téllez de Menezes la instalación de un fuerte en la zona, y al fraile franciscano Francisco Inalicán la tarea de evangelización de los pueblos originarios de la región, en un intento de combinar la fuerza militar con la asimilación religiosa. Así, el 2 de abril de 1805, Menezes fundó el Fuerte San Rafael del Diamante, en la confluencia estratégica de los ríos Atuel y Diamante, un punto que permitía controlar el paso de personas y ganado por la zona.

El fuerte —cuyo nombre honraba al virrey Rafael de Sobremonte y, a la vez, invocaba la protección del arcángel San Rafael, patrono de los viajeros— buscaba asegurar la frontera, proteger el camino y servir de base para futuras expediciones hacia el sur. La vida en el fuerte era dura: aislamiento, escasez de recursos y la amenaza constante de ataques indígenas marcaron sus primeras décadas. Alrededor de ese punto militar fue creciendo, sin embargo, y muy lentamente, una población estable de soldados retirados, sus familias y algunos comerciantes que veían oportunidad en el paso obligado de viajeros y mercancías. El sitio original corresponde a lo que hoy es Villa 25 de Mayo, a unos kilómetros del centro actual de la ciudad, donde aún se conserva la memoria de aquel origen fortinero en su trazado y en monumentos conmemorativos.

El nombre y la advocación
El nombre San Rafael combina el homenaje al virrey Rafael de Sobremonte —impulsor de la fundación— con la advocación religiosa del arcángel San Rafael. El agregado 'del Diamante' alude al río Diamante, junto al cual se levantó el fuerte. Es un caso típico de la época, en que las fundaciones de frontera unían el nombre de la autoridad colonial con un santo protector.
Fuente: https://es.wikipedia.org/wiki/San_Rafael_(Argentina)
https://es.wikipedia.org/wiki/San_Rafael_(Argentina)https://www.argentinaturismo.com.ar/sanrafael/historia.phphttps://www.mendoza.gov.ar/prensa/tras-20-anos-de-espera-el-

El ferrocarril, la inmigración y el oasis vitivinícola

El gran salto de San Rafael llegó a fines del siglo XIX y principios del XX, en sintonía con la modernización general del país tras la llamada 'conquista del desierto', que desplazó definitivamente la frontera indígena hacia el sur y dejó a la región en condiciones de desarrollarse sin la amenaza constante de conflictos. La llegada del ferrocarril, a comienzos del siglo XX, conectó la zona con los grandes mercados de Buenos Aires y el litoral, y abrió por primera vez la posibilidad real de exportar producción agrícola e industrial a gran escala, algo impensado en la época del fuerte aislado.

Al mismo tiempo, una fuerte corriente de inmigrantes europeos —italianos del Piamonte y de otras regiones, españoles, franceses e incluso algunos alemanes— se instaló en el oasis sanrafaelino y trajo consigo cepas de vid, técnicas agrícolas modernas y un espíritu emprendedor que resultó decisivo. Familias como los Bianchi, de origen italiano, sentaron las bases de lo que sería una de las bodegas más reconocidas del país. Con el agua de los ríos Atuel y Diamante administrada mediante una sofisticada red de canales, acequias y los primeros diques de la región, San Rafael se transformó en pocas décadas en un próspero oasis dedicado a la vid, los frutales de carozo y pepita, y los olivos.

Nacieron así bodegas pioneras que hicieron del sur mendocino una de las cunas del vino argentino de calidad, con métodos de elaboración que en algunos casos se adelantaron a los de la propia zona de Mendoza capital. La ciudad creció de manera ordenada, con un trazado urbano de calles anchas y arboladas pensado para el tránsito de carros y, más tarde, de automóviles, hasta convertirse en la segunda ciudad de la provincia en población e importancia económica, superada solo por el Gran Mendoza.

https://es.wikipedia.org/wiki/San_Rafael_(Argentina)https://www.argentinaturismo.com.ar/sanrafael/historia.phphttps://lahistoria.info/historia-de-san-rafael-mendoza/

Los diques, el Atuel y el destino turístico

A lo largo del siglo XX, el aprovechamiento de los ríos para riego y generación de energía transformó de nuevo el paisaje del sur mendocino. A partir de los años cuarenta se construyó el complejo hidroeléctrico de El Nihuil sobre el río Atuel, con su gran presa y una cadena de centrales escalonadas a lo largo del cañón; en los años sesenta se completó el dique de Valle Grande, y sobre el río Diamante llegarían después Agua del Toro, El Tigre y Los Reyunos, esta última una de las primeras centrales de bombeo del país. Esas obras, pensadas para dar agua y electricidad, dejaron como herencia inesperada una sucesión de espejos de agua color esmeralda entre montañas áridas que con el tiempo se volvieron atractivos turísticos por derecho propio.

El agua del Atuel tuvo, además, un costado conflictivo que llegó hasta la Corte Suprema. Aguas abajo, en La Pampa, los bañados que el río alimentaba se fueron secando a medida que Mendoza retenía el caudal para riego y energía, y pueblos enteros del oeste pampeano vieron desaparecer su economía. La disputa entre las dos provincias se convirtió en una de las controversias hídricas más famosas de la Argentina: en 1987 la Corte Suprema declaró la naturaleza interprovincial del río, y en fallos posteriores —ya en el siglo XXI— ordenó a las partes acordar un caudal mínimo que volviera a llevar agua al territorio pampeano. El viejo río de la frontera siguió, dos siglos después, marcando límites y negociaciones.

Para el turismo, en cambio, el Atuel fue pura ganancia. El tramo del río encajonado entre El Nihuil y Valle Grande —el Cañón del Atuel, con sus paredones y formaciones de colores bautizadas por la imaginación popular como Los Monstruos o la Ciudad Encantada— se convirtió desde las últimas décadas del siglo XX en uno de los paseos más visitados de Cuyo. La combinación de ese paisaje espectacular, las actividades de aventura (rafting, kayak, tirolesa), las bodegas históricas que abrieron sus puertas al enoturismo y los embalses para la náutica convirtió a San Rafael en uno de los destinos turísticos más populares de la Argentina, donde la historia del viejo fortín de frontera convive hoy con el vino y la naturaleza.

https://www.mendozaturismo.com.ar/san-rafael.htmlhttps://mendoza.tur.ar/destino/san-rafael/https://vuelteando.com/que-hacer-en-san-rafael-mendoza/

📚 Bibliografía

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