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Historia de Parque Nacional El Impenetrable

El crimen que creó un parque nacional

El 13 de enero de 2011, en una casa modesta de Juan José Castelli, Chaco, apareció el cuerpo de Manuel Roseo, un hacendado italiano de 75 años que vivía con la austeridad de un peón rural. Junto a él estaba el de Nelly Bartolomé, de 73, viuda de su hermano. Ambos habían sido torturados y asesinados. Detrás del doble crimen no había un robo común: había una organización de escribanos, abogados y empresarios que venía falsificando ventas de sectores de la propiedad de Roseo a espaldas del dueño. Esa propiedad era la estancia La Fidelidad: unas 250.000 hectáreas de monte chaqueño virgen a caballo de los ríos Bermejo y Bermejito, entre Chaco y Formosa, valuadas en unos 250 millones de dólares.

El crimen conmocionó a la Argentina y puso los ojos del país sobre un territorio que casi nadie conocía. Y desencadenó algo que nadie había planeado: ante el riesgo de que la estancia terminara desmontada y repartida entre sojeros y especuladores, organizaciones ambientalistas, vecinos y el gobierno chaqueño impulsaron su expropiación. El 21 de diciembre de 2011, la legislatura provincial sancionó la ley 6928, que expropió el sector chaqueño de La Fidelidad con destino a la conservación.

Tres años después, el 22 de octubre de 2014, el Congreso Nacional votó por unanimidad —algo rarísimo en la política argentina— la ley 26.996, que creó el Parque Nacional El Impenetrable sobre unas 128.000 hectáreas de la antigua estancia. Así, de la historia más oscura del Chaco profundo nació la mayor área protegida del norte argentino: un parque que existe, literalmente, porque un crimen mafioso salió a la luz antes de que el monte desapareciera.

Infobae — «El violento asesinato de Roseo, el rico hacendadoWikipedia (ES) — «Parque nacional El Impenetrable»: https://

El monte que frenó imperios: por qué se llama Impenetrable

El nombre 'Impenetrable' no es marketing turístico: es una confesión de derrota. Esta franja del Chaco seco —un mar de quebrachos, algarrobos, palosantos, cactus y arbustos espinosos que cierran el paso como una muralla vegetal— fue durante siglos imposible de atravesar para los ejércitos y colonizadores. Sin ríos navegables confiables, con veranos que superan los 45 °C (aquí se registraron algunas de las temperaturas más altas de Sudamérica) y sin agua superficial durante meses, el monte devoraba expediciones enteras.

Los que sí sabían vivir en él eran sus pueblos originarios: los qom (tobas), los wichí y los moqoit (mocovíes), cazadores-recolectores que conocían cada aguada, cada fruto del algarrobo y cada rastro de animal. Para ellos, el Impenetrable no era una barrera sino una despensa y un refugio, sobre todo cuando el avance criollo se intensificó. Recién en 1884, con la campaña militar del general Benjamín Victorica, el Estado argentino sometió militarmente el Chaco; aun así, el corazón del Impenetrable siguió siendo tierra de nadie durante décadas.

Lo que la espada no logró, casi lo logra el hacha. A comienzos del siglo XX, la fiebre del tanino —el extracto curtiente del quebracho colorado— arrasó millones de hectáreas de bosque chaqueño para alimentar fábricas como las de La Forestal. Los pueblos hacheros crecieron y murieron al ritmo de los obrajes. Que el sector de La Fidelidad haya llegado casi intacto al siglo XXI es una anomalía histórica: una isla de monte virgen en una región que perdió gran parte de su bosque original.

Wikipedia (ES) — «Impenetrable chaqueño»: https://es.wikipedWikipedia (ES) — «Conquista del Chaco»: https://es.wikipedia

Los hermanos Roseo y la paradoja de La Fidelidad

A comienzos de la década de 1970, dos hermanos italianos que habían hecho fortuna en la industria textil, Luis y Manuel Roseo, compraron la estancia La Fidelidad. Era una operación extraña: una propiedad del tamaño de una provincia pequeña, en el rincón más inaccesible del Chaco, sin caminos ni mejoras. Luis murió en 1984 y Manuel quedó solo al frente de ese imperio de monte. Sin hijos conocidos, sin lujos y sin apuro, el viejo Roseo hizo algo insólito para la época: no desmontó. Mientras alrededor la topadora y la soja avanzaban a un ritmo que convirtió al Gran Chaco en uno de los frentes de deforestación más acelerados del planeta, La Fidelidad permaneció prácticamente virgen durante cuarenta años.

Esa conservación involuntaria convirtió a la estancia en un tesoro biológico: el último gran bloque de Chaco seco en buen estado de la Argentina, con poblaciones de especies que casi habían desaparecido del resto de la región. Y también en un botín. El valor de esas tierras —unos 250 millones de dólares— fue exactamente lo que atrajo a la mafia de escribanos y falsificadores que terminó asesinando a Roseo en 2011.

La paradoja es brutal y define la identidad del parque: la codicia que mató al dueño fue la misma que, al quedar expuesta, salvó el monte. Hoy el visitante que navega el Bermejo o camina entre quebrachos centenarios está recorriendo la herencia de un hombre que murió por negarse a vender, y de un Estado y una sociedad que decidieron que ese monte valía más vivo que convertido en campos de soja.

Infobae — «El Impenetrable profundo: un crimen que 'salLa Capital — «El Chaco expropia una gran estancia del Impene

Qaramta y el regreso del yaguareté al Chaco

En septiembre de 2019, una cámara trampa de la Fundación Rewilding Argentina registró algo que se creía casi imposible: un yaguareté macho, adulto y silvestre, caminando por el monte de El Impenetrable. Lo bautizaron Qaramta —'el que no puede ser destruido' en lengua qom—. Era uno de los últimos de su especie en el Chaco argentino, donde quedaban apenas un puñado de individuos aislados, sin hembras conocidas en cientos de kilómetros. Qaramta estaba condenado a morir sin descendencia.

Lo que siguió fue un experimento inédito en el mundo para un gran felino: los biólogos construyeron un gran corral dentro del parque y llevaron a Tania, una hembra nacida en cautiverio en el zoológico de Batán y rehabilitada en el Iberá. Qaramta, libre, entró al corral, se apareó con ella y volvió al monte. De esas cruzas nacieron Takajay, Nalá y Quiyoc, cachorros criados sin contacto humano para poder vivir en libertad. En enero de 2025, Takajay fue liberado en el Parque Iberá, en Corrientes; sus hermanas quedaron en el Impenetrable.

El 30 de julio de 2025 llegó la foto que resumió dos décadas de trabajo: Nalá caminando por la orilla del Bermejo con sus propias crías, la primera reproducción de yaguaretés confirmada en la región en más de 35 años. Con las liberaciones de Keraná (una hembra rescatada en Paraguay), Miní, Quiyoc y Acaí (octubre de 2025), hoy se monitorean con collares satelitales siete yaguaretés libres en la región del parque: tres machos y cuatro hembras. El Impenetrable protege además otras rarezas del Chaco: el pecarí quimilero —una especie que la ciencia conocía solo por fósiles y recién descubrió viva en los años 70—, el tatú carreta (el armadillo más grande del mundo), tapires, osos hormigueros gigantes y más de 300 especies de aves.

Rewilding Argentina — «Liberan una yaguareté en El ImpenetraArgentina.gob.ar — «El Parque Iberá cuenta con un nuevo yaguInfobae — «Liberan una yaguareté silvestre en El Impenetrabl

Las comunidades del monte y el 'Kruger argentino'

El Impenetrable no es un desierto humano: es el hogar de comunidades qom, wichí y criollas que durante generaciones vivieron de la ganadería de monte, la caza, la miel y la madera, en una de las regiones más postergadas de la Argentina. La creación del parque planteó una pregunta incómoda: ¿conservación para quién? La respuesta que se fue construyendo es un modelo de turismo de naturaleza con base comunitaria, pensado para que los ingresos del destino queden en manos de los pobladores.

La Asociación de Vecinos de La Armonía, en el paraje que da acceso al parque, gestiona hoy buena parte de los servicios: el camping y el glamping sobre el río Bermejito, el restaurante Qaramta —bautizado como el yaguareté—, el alquiler de equipo, las salidas en kayak y las travesías guiadas. Familias que hace una década vivían de changas y de la venta de carbón hoy reciben viajeros de todo el mundo que vienen a buscar tapires, yaguaretés y atardeceres sobre el Bermejo.

El contexto le da urgencia al proyecto: el Gran Chaco sudamericano es una de las regiones con mayor tasa de deforestación del mundo, y cada año se pierden cientos de miles de hectáreas de bosque seco. Frente a eso, El Impenetrable se proyecta como una suerte de 'Kruger argentino' en construcción: un gran parque de fauna capaz de demostrar que el monte chaqueño vale más vivo —generando trabajo, turismo y orgullo local— que convertido en carbón y soja. Visitarlo es, además de una aventura en el Chaco profundo, una forma concreta de apoyar esa apuesta.

El Impenetrable (sitio oficial del destino): https://elimpenRewilding Argentina — Proyecto El Impenetrable: https://rewiInstituto de Turismo del Chaco — PN El Impenetrable: https:/

📚 Bibliografía

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