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Historia de Neuquén

La fundación en la Confluencia (1904)

¿Cómo se convierte un cruce de ríos en el medio de la estepa en la ciudad más grande de la Patagonia? La respuesta empieza con una decisión administrativa tomada a más de mil kilómetros de distancia, en Buenos Aires, y termina en el boom energético del siglo XXI. La ciudad de Neuquén tiene un origen relativamente reciente: fue fundada formalmente el 12 de septiembre de 1904, en el marco de la organización de los Territorios Nacionales que el Estado argentino había establecido en la Patagonia tras las campañas militares de fines del siglo XIX, que sometieron a las comunidades mapuches y ranquelinas que habitaban estas tierras desde tiempos prehispánicos. Se la designó como capital del entonces Territorio Nacional del Neuquén, en reemplazo de la antigua capital, Chos Malal, una localidad de cordillera en el norte provincial que había quedado demasiado alejada de los circuitos de transporte y comercio que se estaban consolidando.

La elección del nuevo emplazamiento no fue casual: la naciente capital se asentó en la Confluencia, el estratégico punto donde los ríos Limay y Neuquén se unen para formar el río Negro, uno de los cursos de agua más caudalosos de la Argentina. Esa ubicación, en un valle fértil rodeado de estepa árida, en un cruce natural de caminos y vías fluviales, ofrecía agua abundante, tierras aptas para el riego y un lugar central para administrar el vasto y despoblado territorio patagónico, que por entonces apenas contaba con algunos fortines, estancias y las primeras colonias agrícolas.

El factor verdaderamente decisivo, sin embargo, fue la llegada del Ferrocarril Sud (más tarde parte del sistema Roca), que conectó la zona con Bahía Blanca y con el resto del país y, a través de este, con la costa atlántica y los puertos de exportación. La estación y las vías impulsaron el crecimiento del incipiente pueblo, que pasó de ser apenas un puñado de casas a convertirse en nudo de transporte, centro administrativo y punto de intercambio comercial para toda la región. El trazado urbano original, con su plaza central y su cuadrícula de calles junto a las vías, todavía puede reconocerse en el actual centro de la ciudad. Sobre esa base triple —ríos, ferrocarril y rol de capital administrativa— Neuquén comenzó una expansión que, a lo largo del siglo XX, la convertiría en la mayor ciudad de toda la Patagonia argentina, superando en población a urbes patagónicas de fundación mucho más antigua como Viedma o Río Gallegos.

Wikipedia (ES) — «Neuquén (ciudad)»: https://es.wikipedia.or

Del Alto Valle frutícola a la capital energética

El siglo XX transformó profundamente a Neuquén y su entorno, en dos grandes olas económicas sucesivas. La primera fue agrícola: el desarrollo de un ambicioso sistema de riego artificial en el Alto Valle del río Negro y Neuquén, con canales derivados de ambos ríos, dio lugar a una próspera economía frutícola de precisión. Manzanas y peras de la región, cultivadas bajo un clima seco y con abundante sol, se convirtieron en productos de exportación reconocidos internacionalmente, y el valle se llenó de chacras, galpones de empaque, plantas frigoríficas y pueblos enteros ligados a la fruta, como Allen, Cipolletti o Centenario. La fruticultura fue, durante buena parte del siglo XX, el pilar económico de la región de la Confluencia y dejó una huella profunda en el paisaje: hileras interminables de montes frutales que todavía hoy rodean a la ciudad.

Pero el gran salto llegó con los hidrocarburos. Ya desde mediados del siglo XX se sabía que la cuenca neuquina albergaba yacimientos de petróleo y gas, explotados primero por Yacimientos Petrolíferos Fiscales (YPF) en localidades como Plaza Huincul y Cutral Có, que se desarrollaron como verdaderas ciudades petroleras. La actividad energética se volvió, con las décadas, central para toda la economía provincial. El golpe de escala definitivo llegó ya en el siglo XXI, con el desarrollo de la formación de Vaca Muerta, uno de los mayores reservorios de hidrocarburos no convencionales (shale oil y shale gas) del mundo, comparable en magnitud a los grandes yacimientos de Estados Unidos. Ese descubrimiento y su posterior explotación convirtieron a Neuquén en el epicentro de un boom energético de alcance nacional, atrayendo inversiones multimillonarias, empresas de servicios petroleros, trabajadores de todo el país y un vertiginoso crecimiento poblacional que se refleja en nuevos barrios, torres corporativas y una demanda inmobiliaria sin parangón en la Patagonia.

Ese motor económico hizo de Neuquén una ciudad pujante y en constante crecimiento, que junto a las vecinas Cipolletti y Plottier (del lado rionegrino y neuquino del río, respectivamente) forma una de las áreas urbanas más dinámicas y de mayor movimiento económico de toda la Patagonia. La combinación de fruticultura, energía, comercio, servicios profesionales y, más recientemente, sedes universitarias y polos tecnológicos explica por qué la capital neuquina superó ampliamente en tamaño a las ciudades patagónicas tradicionales y se consolidó como la verdadera metrópoli del sur argentino, con una población que hoy ronda las cifras más altas de toda la región patagónica.

Wikipedia (ES) — «Neuquén (ciudad)»: https://es.wikipedia.orWikipedia (ES) — «Vaca Muerta»: https://es.wikipedia.org/wik

La capital de la Patagonia de los dinosaurios

Más allá de su economía moderna, la región de Neuquén guarda un tesoro científico de fama mundial: sus yacimientos paleontológicos. Las rocas de la cuenca neuquina, expuestas en la estepa y en torno a los embalses, han revelado algunos de los hallazgos de dinosaurios más espectaculares del planeta, situando a la provincia en el mapa de la paleontología internacional.

Las dos historias más famosas parecen guiones de película. En 1987, cerca de Plaza Huincul, un puestero llamado Guillermo Heredia encontró en su campo lo que creía un tronco petrificado: era la tibia de un gigante. De ahí salió el Argentinosaurus huinculensis, un herbívoro de unos 35 metros de largo descrito en 1993, considerado el dinosaurio más grande que haya existido, hoy exhibido en el Museo Carmen Funes. Y en 1993, en las cercanías de Villa El Chocón, el mecánico y buscador aficionado Rubén Carolini descubrió a orillas del lago Ramos Mexía los huesos del Giganotosaurus carolinii —bautizado en su honor—, un carnívoro que rivaliza con el Tyrannosaurus rex como el mayor depredador terrestre conocido, estrella del Museo Ernesto Bachmann. En la costa del mismo lago se conservan, además, huellas de dinosaurios fosilizadas a cielo abierto.

La cuenca neuquina ha aportado decenas de géneros más a la ciencia —del veloz Unenlagia a los saurópodos de los nidos fósiles de Auca Mahuevo—, al punto de que la provincia se promociona como destino de turismo paleontológico con circuitos que unen museos y yacimientos. La 'Patagonia de los dinosaurios' es hoy parte de la identidad neuquina, sumando una dimensión científica y educativa al atractivo de la capital: pocos lugares del mundo permiten ver, a una hora de auto de una ciudad de servicios petroleros, a los gigantes que dominaron estos valles hace unos 90 millones de años.

Wikipedia (ES) — «Giganotosaurus»: https://es.wikipedia.org/Wikipedia (ES) — «Argentinosaurus»: https://es.wikipedia.orgNeuquén Turismo (oficial): https://www.neuquentur.gob.ar/

De pueblo ferroviario a metrópoli patagónica

Durante buena parte del siglo XX, Neuquén fue una localidad relativamente pequeña, eclipsada en población por ciudades patagónicas más antiguas. El punto de inflexión llegó en 1955, cuando la provincialización del Territorio Nacional la consolidó como capital de la nueva provincia del Neuquén, dotándola de un aparato administrativo propio que atrajo empleo público, servicios y población.

A partir de las décadas de 1960 y 1970, el crecimiento se aceleró de la mano de la actividad hidrocarburífera, las grandes obras hidroeléctricas sobre los ríos Limay y Neuquén (como El Chocón) y la expansión del comercio y los servicios. La ciudad desbordó su trazado original y se fusionó funcionalmente con las vecinas Cipolletti y Plottier, formando un aglomerado urbano que pasó a ser el más poblado de toda la Patagonia.

En el siglo XXI, el desarrollo de Vaca Muerta terminó de proyectar a Neuquén como capital energética del país, con un fuerte impacto demográfico y económico. Hoy la ciudad combina su rol administrativo, su pujante economía de servicios y un perfil cultural y universitario en crecimiento, manteniendo a la vez su identidad de ciudad joven nacida en la Confluencia.

Wikipedia (ES) — «Neuquén (ciudad)»: https://es.wikipedia.orWikipedia (ES) — «Provincia del Neuquén»: https://es.wikiped

📚 Bibliografía

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