Hay un dato que sorprende a más de un veraneante distraído: Mar del Tuyú, un balneario tranquilo de playas bajas donde las familias arman la sombrilla sin apuro, es nada menos que la capital administrativa de todo un partido bonaerense, aunque ni siquiera sea el balneario más conocido de esa costa. Esa paradoja —capital discreta de una franja turística que incluye nombres mucho más sonados como Santa Teresita o San Bernardo— tiene su explicación en una historia de médanos vírgenes, estancias ganaderas y loteos del siglo XX que terminaron dibujando toda esta franja del litoral norte bonaerense.
La región conocida como el Tuyú abarca el extremo norte de la costa atlántica de la provincia de Buenos Aires, una zona de médanos, playas y humedales que durante mucho tiempo formó parte de grandes estancias y del antiguo y extenso partido de General Lavalle. El nombre 'Tuyú' es de origen indígena —de raíz guaraní/pampa— y designa a esta porción del litoral bonaerense, históricamente ligada a la ganadería, los bañados y la vasta Bahía de Samborombón.
Durante los siglos XVIII y XIX, estas tierras bajas y anegadizas, surcadas por arroyos y cangrejales, fueron dominio de estancias ganaderas y de una población muy escasa. La Bahía de Samborombón, con sus pastizales y humedales, era un ámbito agreste y casi despoblado, refugio de fauna como el venado de las pampas y zona de paso de aves migratorias.
La costa propiamente dicha, con sus médanos vivos frente al Atlántico, permaneció durante mucho tiempo prácticamente virgen, ajena al desarrollo, hasta que el auge del turismo de playa en la Argentina del siglo XX comenzó a transformar este litoral norteño.
A medida que avanzó el siglo XX y el turismo de playa fue ganando terreno en la Argentina —de la mano del mismo proceso que impulsó a Mar del Plata y, más tarde, a Villa Gesell y Pinamar—, sobre la costa del Tuyú comenzaron a surgir sucesivos balnearios, fruto del loteo de tierras costeras y de la urbanización progresiva sobre los médanos que hasta entonces solo conocían el viento y las estancias ganaderas. Así nació una larga hilera de villas de veraneo contiguas, casi sin solución de continuidad, desde San Clemente del Tuyú al norte hasta Mar de Ajó al sur, incluyendo Las Toninas, Santa Teresita, Mar del Tuyú, Costa del Este, Aguas Verdes, La Lucila del Mar y San Bernardo, entre otras, formando una de las concentraciones más densas de balnearios contiguos de todo el litoral argentino.
Cada balneario fue desarrollándose con su propia fisonomía, pero todos compartieron un perfil de villa de veraneo familiar, orientada a un turismo de clase media que llegaba en auto o en los ómnibus de larga distancia que multiplicaron sus frecuencias desde mediados de siglo. La construcción de viviendas, hoteles, cabañas y campings acompañó el crecimiento, mientras la relativa cercanía a Buenos Aires —más corta que la de Mar del Plata— y la accesibilidad de los precios convertían a la zona en una de las opciones más populares para el veraneo de las familias argentinas de recursos modestos.
Costa del Este, en particular, se desarrolló con un fuerte criterio de forestación y planificación urbana, con especies como el pino marítimo y el eucalipto fijando médanos y dando sombra a sus calles, lo que le dio su característico perfil arbolado y prolijo, de villa-parque tranquila, diferenciándolo del resto de los balnearios de la zona y anticipando, a menor escala, el mismo criterio paisajístico que hizo famosas a Cariló o Mar de las Pampas más al sur.
El crecimiento poblacional y turístico de esta franja de balnearios llevó, en 1978, a la creación del Partido de la Costa, que se desprendió del partido de General Lavalle para administrar de manera independiente a este conjunto de villas balnearias. Fue un reconocimiento del peso económico y demográfico que la zona había alcanzado gracias al turismo de veraneo.
Mar del Tuyú fue designada ciudad cabecera del nuevo partido, asumiendo el rol administrativo de la región pese a no ser el balneario más grande ni el más conocido. Esa función institucional le dio un perfil particular, combinando la actividad de gobierno local con su rol de destino de playa.
La creación del partido ordenó el desarrollo de la zona y consolidó su identidad como uno de los grandes polos de turismo accesible del país. Lo que había sido tierra de estancias y médanos se transformó así, en pocas décadas, en una sucesión de ciudades balnearias con vida propia, servicios e infraestructura turística.
En conjunto, los balnearios del Partido de la Costa consolidaron una identidad de destino sereno y familiar, sin la masividad ni la vida nocturna intensa de otros centros turísticos como Mar del Plata o Pinamar. El énfasis estuvo siempre en las playas amplias de aguas tranquilas y poco profundas —una particularidad geográfica del norte del Tuyú que las hace especialmente seguras para el baño de los más chicos—, el descanso, la pesca y los precios accesibles, apuntando a un público que busca unas vacaciones simples y económicas frente al mar, muchas veces repetidas año tras año por las mismas familias.
La cercanía de atractivos como San Clemente del Tuyú —puerta de la costa y sede de Mundo Marino, el oceanario más grande de Sudamérica, inaugurado en 1979 y convertido con el tiempo en una de las principales atracciones turísticas del país para el público familiar— y la vasta Bahía de Samborombón, con sus humedales y su riqueza de fauna y aves (declarada sitio Ramsar de importancia internacional y refugio del amenazado venado de las pampas), completó y reforzó el perfil turístico de la zona, sumando una oferta de naturaleza y entretenimiento que excede la simple playa.
Hoy, Mar del Tuyú, Costa del Este y los demás balnearios del Tuyú siguen siendo uno de los grandes destinos de veraneo accesible de la Argentina, fieles a esa identidad de playa familiar, tranquila y al alcance de muchos, que los caracteriza desde su origen como sucesión de loteos sobre médanos vírgenes hasta su consolidación como uno de los corredores turísticos más extensos y populares de la costa bonaerense.