Viajá con Gus
InicioArgentinaMar del PlataHistoria
Historia · origen · formación

Historia de Mar del Plata

Del saladero al pueblo: los orígenes y la fundación (1857-1874)

La ciudad que hoy recibe millones de turistas por temporada no nació oliendo a protector solar sino a carne salada y cueros curtidos. Donde hoy se despliegan la Rambla, el Casino y las sombrillas de la Bristol, hace poco más de un siglo y medio había apenas un saladero junto a la desembocadura de un arroyo, algunas carretas y un puñado de peones. Hacia 1857, el comerciante de origen portugués Coelho de Meyrelles, en representación de un consorcio brasileño-portugués, adquirió tierras en la desembocadura de un arroyo —en la actual zona de Punta Iglesia— e instaló allí un saladero, una industria que procesaba carne y cueros. Alrededor de esa actividad se fue formando un pequeño núcleo de pobladores, y el lugar empezó a ser conocido como el 'Puerto de la Laguna de los Padres'.

Con el paso de los años y la muerte de Meyrelles, la actividad saladeril entró en decadencia y parte de aquellas tierras fue adquirida por Patricio Peralta Ramos, un hacendado que vio el potencial del lugar. En 1873 inició las gestiones ante el gobierno de la provincia de Buenos Aires para que se reconociera oficialmente la existencia de un pueblo en terrenos de su propiedad. El trámite prosperó: el 10 de febrero de 1874, el gobernador Mariano Acosta firmó el decreto que reconoció al nuevo pueblo dentro del entonces Partido de Balcarce.

El nombre lo eligió el propio Peralta Ramos, que pidió llamarlo Mar del Plata, uniendo la idea del mar con la del Río de la Plata. Así, lo que había nacido como un establecimiento industrial junto a la costa se convirtió formalmente en pueblo, sentando las bases de lo que con el tiempo sería la gran ciudad balnearia de la Argentina.

https://cultura.legislatura.gob.ar/cultura_posts/patricio-pehttps://www.cultura.gob.ar/a-146-anos-de-la-fundacion-de-marhttps://www.citecus.com/estancieros-interes-economico-y-el-n

Pedro Luro, el ferrocarril y el despegue (1877-1900)

El joven pueblo necesitaba un impulso económico, y ese impulso llegó de la mano de un empresario vasco-francés: Pedro Luro. En 1877, Luro se hizo cargo del saladero y la grasería, instaló un molino harinero y construyó un nuevo muelle, dándole un nuevo aire a la actividad agropecuaria e industrial de la región. Su iniciativa convirtió a Mar del Plata en un polo productivo de la costa bonaerense.

El salto decisivo, sin embargo, fue la llegada del tren. El 26 de septiembre de 1886, la locomotora N° 46 del Ferrocarril del Sud ingresó por primera vez a la ciudad, conectándola con Buenos Aires y acortando drásticamente las distancias. El ferrocarril cambió para siempre el destino del pueblo: lo que antes era un viaje largo y trabajoso por tierra se transformó en una escapada accesible para la sociedad porteña.

Fue entonces cuando empezó a nacer la Mar del Plata turística. La aristocracia de Buenos Aires descubrió en sus playas un lugar de veraneo distinguido, al estilo de los balnearios europeos. Se construyeron las primeras ramblas de madera, hoteles y grandes residencias, y la ciudad comenzó a vivir ese doble pulso —pueblo de trabajo durante el año, balneario elegante en verano— que marcaría su identidad durante décadas. Incluso recibió visitantes ilustres, en una época en que veranear 'en Mar del Plata' era un símbolo de estatus.

https://www.infobae.com/sociedad/2026/02/10/los-origenes-de-https://eleconomista.com.ar/actualidad/mar-plata-cumple-150-https://www.mardelplata.com/informacion-general/historia-2/

El Casino, el Hotel Provincial y el sello de Bustillo

La imagen monumental de la Mar del Plata moderna se forjó entre fines de la década de 1930 y mediados de la de 1940, con la construcción del conjunto del Casino Central y el Gran Hotel Provincial. El proyecto se encargó al arquitecto Alejandro Bustillo —uno de los más influyentes de la Argentina, autor también del Hotel Llao Llao en Bariloche— y se concretó durante la gobernación del conservador Manuel Fresco.

El edificio del Casino se construyó entre 1938 y 1939 y se inauguró el 22 de diciembre de 1939. El Gran Hotel Provincial, en cambio, tardó mucho más: recién pudo inaugurarse el 18 de febrero de 1950, ya durante la primera presidencia de Juan Domingo Perón. Ambos forman un conjunto de dos grandes edificios gemelos de estilo ecléctico, con reminiscencias neoclásicas francesas, revestidos en piedra Mar del Plata, ladrillo visto y mansardas de pizarra. La plaza central se abre al mar en una amplia escalinata, en lo que hoy se conoce como la Rambla.

Fue allí donde se colocaron las dos esculturas que se volvieron el símbolo absoluto de la ciudad: los lobos marinos de piedra, tallados por el escultor José Fioravanti —el mismo artista que había decorado el vestíbulo de la Casa Rosada—. Con su porte sereno custodiando la escalinata, esos lobos se transformaron en la postal por excelencia de Mar del Plata. El conjunto Casino-Hotel Provincial es hoy patrimonio reconocido y uno de los íconos arquitectónicos del país.

https://es.wikipedia.org/wiki/Casino_de_Mar_del_Platahttps://www.argentina.gob.ar/capital-humano/cultura/monumenthttps://www.eldiarioar.com/sociedad/historia-hotel-provincia

De balneario aristocrático a capital popular del veraneo

Durante las primeras décadas del siglo XX, Mar del Plata fue, sobre todo, el balneario de la élite. Las grandes familias porteñas levantaban chalets y villas de estilo, se hospedaban en hoteles de lujo y paseaban por la rambla en una temporada que era casi un acontecimiento social. La ciudad cultivaba esa imagen sofisticada, reflejada en residencias como la Villa Victoria Ocampo, donde la escritora reunía a la intelectualidad de su tiempo.

A mediados del siglo XX, ese carácter exclusivo empezó a transformarse. Con la expansión de los derechos laborales, las vacaciones pagas y el turismo social impulsado durante los gobiernos peronistas de los años 40 y 50 —con la Fundación Eva Perón organizando colonias de vacaciones para trabajadores y sus familias—, las playas marplatenses se abrieron a los sectores populares y a la clase media de todo el país. Mar del Plata dejó de ser el veraneo de unos pocos para convertirse en el destino de millones: el gran balneario popular de la Argentina, la 'capital nacional del veraneo'. El crecimiento de la hotelería, los edificios de departamentos en altura que reemplazaron a buena parte de los chalets de piedra originales, y la explosión de la oferta gastronómica —parrillas, pizzerías, marisquerías— acompañaron esa masificación, que en las décadas de 1960 y 1970 llevó a que la ciudad recibiera varios millones de turistas por temporada.

Así nació 'La Feliz' tal como se la conoce hoy: una ciudad que en verano multiplica su población, con playas para todos los gustos, un puerto pesquero vivo, una reserva de lobos marinos, museos, teatros y una agenda cultural que no se apaga ni en invierno —con su prestigioso festival de cine y una intensa temporada teatral—. De saladero junto al mar a metrópoli turística, Mar del Plata supo combinar su historia de trabajo y de veraneo en una identidad propia, inconfundible, que sigue convocando a generaciones de argentinos.

https://www.welcomeargentina.com/mardelplata/ocampo-culturalhttps://eleconomista.com.ar/actualidad/mar-plata-cumple-150-https://www.mardelplata.com/informacion-general/historia-2/

📚 Bibliografía

← Volver a la guía de Mar del Plata