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Historia de Ischigualasto (Valle de la Luna)

El mundo triásico: hace 230 millones de años

Para entender Ischigualasto hay que viajar muy atrás en el tiempo: más de 200 millones de años, al período Triásico de la era Mesozoica. Lo que hoy es un desierto árido y desolado, entonces era un ambiente muy distinto: una región húmeda surcada por ríos, lagunas y abundante vegetación, donde abundaba la vida. En esos ecosistemas vivieron los primeros dinosaurios y los antepasados de los mamíferos, en un momento clave de la evolución, cuando estos grupos recién se estaban diferenciando.

Durante millones de años, los sedimentos arrastrados por los ríos fueron sepultando los restos de aquellos animales y plantas, capa sobre capa, preservándolos en la roca. El resultado es extraordinario: Ischigualasto conserva una secuencia casi completa del período Triásico, una de las más completas del hemisferio sur y quizás del mundo. Es, literalmente, un libro abierto sobre el amanecer de los dinosaurios, escrito en piedra.

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Los primeros dinosaurios y el Herrerasaurus

El gran valor científico de Ischigualasto está en sus fósiles. En sus rocas se hallaron restos de vertebrados triásicos como los rincosaurios, los dicinodontes, los cinodontes (antepasados de los mamíferos) y otros animales que habitaron la zona hace más de 225 millones de años. Pero lo más célebre son sus dinosaurios primitivos, entre los más antiguos conocidos en el planeta.

La historia del hallazgo tiene nombres y fechas concretas. En 1957 los paleontólogos argentinos Galileo Scaglia y Leocadio Soria dieron con los primeros fósiles de lo que luego se llamaría Formación Ischigualasto. Al año siguiente llegó a la zona el paleontólogo estadounidense Alfred Romer, de Harvard, que se llevó parte del material a Estados Unidos, un episodio que despertó cierto malestar en la comunidad científica argentina. En respuesta, el paleontólogo Osvaldo Reig organizó entre 1959 y 1961 sus propias expediciones a Ischigualasto junto a un joven técnico llamado José Bonaparte —que con el tiempo se convertiría en uno de los paleontólogos más importantes de la Argentina— y con la colaboración clave de Victorino Herrera, un baqueano y arriero de la zona que conocía el terreno como nadie y que fue quien señaló a los científicos dónde encontrar los huesos. En homenaje a él, Reig bautizó al fósil más famoso del sitio como Herrerasaurus ischigualastensis: un depredador bípedo de unos 230 millones de años, uno de los dinosaurios más antiguos jamás hallados en el planeta.

El hallazgo más célebre llegaría más de tres décadas después. En 1991, una expedición encabezada por el paleontólogo argentino Ricardo Martínez y el estadounidense Paul Sereno (Universidad de Chicago) encontró en Ischigualasto los restos de un dinosaurio diminuto, de apenas un metro de largo, que estuvo a punto de descartarse como una roca cualquiera hasta que alguien del equipo notó que tenía dientes. Descripto formalmente en 1993, fue bautizado Eoraptor lunensis —'el ladrón del amanecer, de la luna'—, en referencia tanto a su antigüedad (231 millones de años) como al propio Valle de la Luna. El Eoraptor es hoy uno de los candidatos más firmes a ser el dinosaurio más primitivo conocido, una suerte de eslabón que ayuda a entender cómo eran los ancestros de todo el linaje que, millones de años después, daría el Tyrannosaurus y el Argentinosaurus. Entre el Herrerasaurus y el Eoraptor, Ischigualasto se convirtió en el sitio de referencia mundial para estudiar el amanecer mismo de los dinosaurios.

https://www.serargentino.com/turismo/san-juan/parque-provinchttps://www.ischigualasto.gob.ar/sp/el-parque/https://laderasur.com/articulo/parque-ischigualasto-en-argenDiario de Cuyo — «La historia no conocida del hallazgo de IsWikipedia (ES) — «Eoraptor lunensis»: https://es.wikipedia.oWikipedia (ES) — «Herrerasaurus ischigualastensis»: https://

El Valle de la Luna: cómo se talló el paisaje

Si los fósiles cuentan la historia de la vida, las formas del terreno cuentan la historia de la erosión. Durante millones de años, el agua, el viento y los grandes cambios climáticos fueron desgastando las capas de roca sedimentaria —de durezas, composiciones y colores diferentes— depositadas en aquel antiguo paisaje triásico. El resultado es el espectáculo desolado y lunar que le dio al parque su apodo popular: el Valle de la Luna.

La erosión diferencial —que ataca con más fuerza las rocas blandas y deja en pie las más resistentes— esculpió las geoformas que hoy asombran al visitante: el Submarino, el Hongo, la misteriosa Cancha de Bochas (un campo sembrado de esferas de roca casi perfectas), el colorido Valle Pintado. Los tonos grises, ocres, rojizos y blancuzcos, y las formas imposibles, hacen de Ischigualasto uno de los paisajes más extraños y fotogénicos de la Argentina, un sitio que parece de otro planeta.

https://laderasur.com/articulo/parque-ischigualasto-en-argenhttps://www.ischigualasto.gob.ar/sp/el-parque/https://trayectoriasenviaje.com/valle-de-la-luna-san-juan-is

Protección y Patrimonio de la Humanidad

El reconocimiento del valor excepcional de Ischigualasto llevó a su protección. El 3 de noviembre de 1971, el Gobierno de la Provincia de San Juan lo declaró área protegida, principalmente por su valor paleontológico, creando el Parque Provincial Ischigualasto, con unas 63.000 hectáreas en los departamentos de Valle Fértil y Jáchal, en el límite con La Rioja.

La consagración internacional llegó el 30 de noviembre del año 2000, cuando la Unesco declaró a Ischigualasto Patrimonio de la Humanidad, en conjunto con el vecino Parque Nacional Talampaya, en La Rioja. Ambos parques forman una unidad geológica y paleontológica de relevancia mundial. Hoy, Ischigualasto se visita en circuitos guiados —el tradicional en vehículo, además de salidas en bicicleta, trekkings y el mágico recorrido de luna llena—, que permiten conocer este testimonio único del origen de los dinosaurios cuidando, al mismo tiempo, su frágil patrimonio.

https://www.ischigualasto.gob.ar/sp/el-parque/https://www.serargentino.com/turismo/san-juan/parque-provinchttps://larutanatural.gob.ar/es/imperdible/132/parque-provin

San Agustín del Valle Fértil: el 'país verde' que hace de puerta de entrada

Ischigualasto está en pleno desierto, pero su pueblo base es exactamente lo contrario: San Agustín del Valle Fértil, fundado el 4 de abril de 1788 por Pedro Pablo de Quiroga, debe su nombre a la expresión indígena de raíz diaguita 'Chaj-Paj-Nai', que significa 'país verde'. El contraste no es casual: mientras el parque despliega un paisaje lunar, árido y mineral, a solo 73 kilómetros el pueblo se asienta en un valle serrano de vegetación abundante, viñedos, olivares y cítricos —limas, naranjas, pomelos—, con un microclima mucho más templado que el del entorno andino circundante. Esa combinación de opuestos, un oasis verde a las puertas de un desierto lunar, es parte de lo que hace inolvidable el viaje a esta región de San Juan.

Durante buena parte de su historia, Valle Fértil vivió de una economía rural tradicional: ganadería caprina y bovina, cultivos de vid y cereales, y una vida más bien aislada del resto de la provincia. La declaración de Ischigualasto como área protegida en 1971 y, sobre todo, su reconocimiento como Patrimonio de la Humanidad en el año 2000 cambiaron esa ecuación: el pueblo pasó a convertirse en la base logística obligada para decenas de miles de visitantes por año que llegan a ver el Valle de la Luna, lo que impulsó hoteles, hosterías, restaurantes y una economía de servicios turísticos que hoy convive con la actividad agropecuaria de siempre. El Dique de San Agustín, con pesca y paseos en lancha, y el cercano Parque Natural Valle Fértil, con senderos y vestigios arqueológicos de las culturas originarias que habitaron la zona antes de la llegada española, completan una oferta que muchos viajeros aprovechan para sumar una jornada extra antes o después de Ischigualasto.

Hoy, cada abril, Valle Fértil celebra su aniversario fundacional con festejos que reúnen a la comunidad y ponen en valor esa doble identidad de 'país verde' y puerta al desierto lunar. Para quien visita el parque, entender esta historia ayuda a dimensionar el viaje completo: no se trata solo de recorrer geoformas centenarias en un día, sino de atravesar, en apenas una hora de camino, dos paisajes y dos historias humanas completamente distintas dentro de la misma provincia de San Juan.

Gobierno de San Juan — «Valle Fértil»: https://sisanjuan.gobAgroempresario — «Valle Fértil: el paraíso sanjuanino que fuSan Juan Turismo — «Valle Fértil»: https://sanjuan.tur.ar/de

📚 Bibliografía

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