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Historia de Concordia

Una ciudad de río, puerto y naranjos

Un domingo de octubre de 1891, la familia francesa que habitaba el flamante Castillo San Carlos —una mansión hecha traer en barco desde Europa, con hierro inglés, mármol italiano y cristales franceses— tomó una decisión repentina: hacer las valijas y mudarse, sin dar ninguna explicación. Nunca volvieron. Habían vivido allí apenas tres años. La mansión, terminada en 1888 sobre la lomada más alta de un parque junto al río Uruguay, quedó abandonada, y ese abandono fue el primer paso hacia las 'ruinas románticas' que hoy visitan miles de turistas y hacia la leyenda que, décadas después, cruzaría el camino de un aviador francés llamado Antoine de Saint-Exupéry. Esa mezcla de opulencia, misterio y literatura es, todavía hoy, la mejor síntesis del carácter de Concordia.

Pero antes de ese capítulo casi de novela, Concordia ya tenía su propia historia como ciudad de frontera y de río. Fundada por decreto del Congreso Provincial el 29 de noviembre de 1831 —puesto en práctica al año siguiente—, la ciudad creció a orillas del río Uruguay, en el noreste de Entre Ríos, como punto de paso y de comercio con la vecina Salto (en la actual República Oriental del Uruguay). Esa posición fronteriza y ribereña la convirtió desde temprano en un centro de actividad económica y en la segunda ciudad en importancia de la provincia, detrás de la capital, Paraná. Al calor de esa prosperidad llegaron oleadas de inmigrantes españoles, italianos y, en especial, franceses, que fundaron su propia Sociedad Francesa de Socorros Mutuos y dejaron una huella cultural que todavía puede rastrearse en la ciudad, empezando por el propio Castillo San Carlos.

Uno de los rasgos que más marcaron la identidad de Concordia es la citricultura. La región se transformó en una de las grandes capitales argentinas de la naranja y la mandarina, con extensos montes de cítricos que perfumaron su economía y su paisaje durante generaciones, y que hoy tienen su fiesta popular propia. Esa tradición citrícola todavía se respira en la ciudad, en sus dulces, sus jugos y su cultura productiva, y convive con su otro gran motor moderno: el turismo termal.

https://www.entreriosturismo.com.ar/concordia.htmlhttps://www.turismoentrerios.com/concordia/index2.htmhttps://turismoconcordia.com.ar/index.htmWikipedia (ES) — «Historia de Concordia (Argentina)»: https:Billiken — «Castillo San Carlos: una mansión de 135 años que

Saint-Exupéry, el Castillo San Carlos y El Principito

El capítulo más célebre de la historia de Concordia tiene que ver con la literatura y la aviación, pero empieza con el dinero y la extravagancia de una familia de banqueros parisinos. A orillas del río, en lo que hoy es el Parque San Carlos, se levanta el Castillo San Carlos, una mansión afrancesada mandada a construir por Charles Édouard Demachy, integrante de una familia vinculada al sistema financiero europeo (la sociedad Demachy-Seillière), que había llegado a la región para hacerse cargo de emprendimientos industriales con capitales franceses. La mansión, con planos diseñados en París, se inauguró en 1888 sobre la lomada más alta del parque, y fue construida casi enteramente con materiales importados de Europa: hierro inglés, madera alemana, mármol italiano y cristales franceses; el único material verdaderamente local fue la piedra lavada del propio río Uruguay, usada para el revestimiento exterior. Pero la familia solo vivió allí tres años: un domingo de octubre de 1891 decidió mudarse de un día para el otro, sin dejar explicaciones, y nunca regresó. Sin dueños, sin uso y sin mantenimiento, la propiedad fue decayendo hasta transformarse en las románticas 'ruinas' que hoy se visitan.

Casi cuarenta años después de aquella partida, en diciembre de 1929, el aviador francés Antoine de Saint-Exupéry, que volaba el correo aéreo entre Buenos Aires y Asunción para la compañía Aeroposta Argentina, tuvo que realizar un aterrizaje forzoso con su Latécoère 25 en un campo cercano a Concordia, junto al castillo. Allí fue recibido por la familia Fuchs, de origen francés, que entonces habitaba la propiedad, y vivió una experiencia que evocó luego, conmovido, en su libro Tierra de hombres: contó que había aterrizado en un campo sin saber que iba a vivir 'un cuento de hadas'. En esa casa conoció a las hijas del matrimonio, Susana y Edda Fuchs, dos niñas que domesticaban animales salvajes y tenían como mascotas especies poco comunes —un zorro, una iguana, un mono, serpientes—, un universo que muchos vinculan con imágenes y personajes de su obra más famosa, El Principito (donde el zorro tiene un papel central).

El destino final del edificio llegó poco después: el 25 de septiembre de 1938, un gran incendio de causas nunca esclarecidas lo dejó completamente en ruinas, y durante unos 75 años la casona permaneció abandonada y fue saqueada, perdiendo todo lo de valor que contenía. Recién en 2013 el municipio completó las obras de puesta en valor que hoy permiten recorrer las ruinas de forma segura, con pasarelas, escaleras y un centro de interpretación que narra la historia de los Demachy, de los Fuchs y del aviador que convirtió a Concordia en parte de la leyenda de El Principito.

Concordia como una de las 'cunas' de El Principito
Concordia reivindica el paso de Saint-Exupéry y el episodio del Castillo San Carlos como una de las inspiraciones de El Principito, en especial por el zorro y el clima de fantasía que el propio autor describió en Tierra de hombres. Es importante aclarar que se trata de una inspiración o vínculo evocador, no de un hecho documentado de que el libro se escribiera allí: El Principito fue publicado en 1943, años después y lejos de Concordia. La conexión es literaria y emotiva, ampliamente difundida por la ciudad y por estudiosos de Saint-Exupéry.
Fuente: https://www.lanacion.com.ar/revista-lugares/san-carlos-el-castillo-frances-de-concordia-y-las-dos-jovenes-que-inspiraron-el-principito-de-saint-nid17012022/
https://www.lanacion.com.ar/revista-lugares/san-carlos-el-cahttp://www.saintexupery.com.ar/antoine-en-argentina/palacio-https://www.concordia.gob.ar/turismo/atractivos/parque-san-c

Salto Grande: la represa que cambió el paisaje

La idea de aprovechar la fuerza del río Uruguay para generar energía no nació en el siglo XX: el primer pedido de concesión para explotar energía eléctrica en la zona del Salto Grande lo presentó en 1890 el ingeniero argentino Gregorio T. Soler. Pero el proyecto tardó más de ochenta años en concretarse. Recién el 7 de abril de 1961 Argentina y Uruguay firmaron el Tratado de Límites en el Río Uruguay que sentó las bases jurídicas de la obra, y las obras de construcción se iniciaron formalmente el 1° de abril de 1974, con más de 4.500 operarios trabajando en simultáneo en los momentos pico y con un uso de materiales colosal: unas 60.000 toneladas de hierro y 1.500.000 metros cúbicos de hormigón.

La primera turbina se puso en marcha el 21 de junio de 1979, y la decimocuarta y última se inauguró el 27 de marzo de 1983, completando así la primera central hidroeléctrica binacional de toda América Latina. La represa central de hormigón mide 852 metros de largo, flanqueada por dos presas de tierra —de 786 metros del lado uruguayo y 849 metros del lado argentino— y un vertedero de 361 metros capaz de evacuar hasta 60.000 metros cúbicos de agua por segundo. Su energía abastece, en cifras aproximadas, la mitad del sistema eléctrico uruguayo y un 5% del sistema argentino, y desde el 25 de agosto de 1982 su coronación funciona también como paso fronterizo vial y ferroviario entre Concordia y Salto, en Uruguay.

Más allá de su función energética y diplomática, la represa modificó por completo el paisaje de la región: al embalsar el río Uruguay, formó el enorme lago de Salto Grande, un espejo de agua de cientos de kilómetros cuadrados que se volvió un atractivo turístico en sí mismo, ideal para la náutica, la pesca y los deportes acuáticos. Hoy, la represa puede visitarse para conocer su funcionamiento, y el lago es una de las grandes postales de Concordia.

https://www.turismoentrerios.com/concordia/index2.htmhttps://www.entreriosturismo.com.ar/concordia.htmlhttps://turismoconcordia.com.ar/index.htmWikipedia (ES) — «Represa de Salto Grande»: https://es.wikipUNO Entre Ríos — «Represa de Salto Grande: a 50 años del ini

Concordia hoy: termas, lago y leyenda

La Concordia contemporánea es, ante todo, una ciudad termal. A partir de fines del siglo XX, el descubrimiento y la explotación de aguas minero-medicinales —que emergen calientes desde más de mil metros de profundidad— dieron origen a varios complejos termales en la ciudad y sus alrededores, muchos de ellos cerca de la represa y del lago de Salto Grande. Esas termas la convirtieron en uno de los grandes destinos de descanso del Litoral, especialmente en otoño e invierno.

A ese atractivo termal, Concordia suma su lago, sus playas sobre el río Uruguay, su tradición citrícola y, como joya cultural, el Castillo San Carlos con su leyenda de Saint-Exupéry y El Principito. La ciudad funciona además como base para visitar el Parque Nacional El Palmar y para cruzar a Salto, en Uruguay, con su propio polo termal. Río, energía, naranjos, aguas curativas y un cuento de hadas literario: pocas ciudades del Litoral reúnen tantas historias en un mismo lugar.

https://aguastermalesargentina.ar/termas/termas-de-concordiahttps://www.concordia.gob.ar/turismo/atractivos/termashttps://www.entreriosturismo.com.ar/concordia.html

📚 Bibliografía

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