Vistas desde la ciudad en un día despejado, las agujas de roca de la cumbre del Catedral parecen efectivamente las torres de un templo gótico apuntando al cielo patagónico: de ahí el nombre de una montaña que terminaría convirtiéndose en la catedral laica del esquí sudamericano. El desarrollo del Cerro Catedral está íntimamente ligado al nacimiento del turismo en Bariloche y a la creación del Parque Nacional Nahuel Huapi, el primero de Argentina, establecido en su forma moderna en la década de 1930 a partir de la donación de tierras que hizo el perito Francisco Moreno al Estado nacional en 1903. En esos años, impulsado por figuras del incipiente movimiento conservacionista y turístico, Bariloche comenzó a perfilarse como un destino de montaña de inspiración alpina, con una arquitectura de troncos y piedra que buscaba emular a Suiza y Baviera.
La práctica del esquí, traída por inmigrantes europeos —muchos de ellos centroeuropeos que reconocían en el paisaje patagónico ecos de sus montañas natales— y entusiastas locales, encontró en las laderas del Cerro Catedral —cuyas características agujas de granito recuerdan las torres de una catedral— un escenario ideal. Hacia fines de la década de 1930 y comienzos de la de 1940 se realizaron las primeras instalaciones y se sentaron las bases de lo que sería uno de los primeros centros de esquí del país, con las primitivas aerosillas y arrastres que hoy resultan casi arqueológicos frente a la infraestructura actual.
La construcción de infraestructura turística en Bariloche, como el emblemático Hotel Llao Llao (inaugurado en 1938, destruido por un incendio en 1939 y reconstruido en piedra y cemento para reabrir en 1940) y el Centro Cívico diseñado por el arquitecto Ezequiel Bustillo, acompañó este proceso. El esquí dejó de ser una actividad de unos pocos pioneros para convertirse, poco a poco, en un atractivo capaz de atraer visitantes en invierno, complementando la temporada estival de lagos y montañas y sentando las bases de lo que hoy es una de las economías turísticas más importantes de la Patagonia.
A lo largo de la segunda mitad del siglo XX, el Cerro Catedral se fue modernizando y ampliando de manera sostenida. Se instalaron sucesivas generaciones de medios de elevación —arrastres, telesillas y telecabinas—, se acondicionaron pistas para distintos niveles y se construyó una villa de base con hoteles, restaurantes y servicios al pie de la montaña, en lo que hoy se conoce como Villa Catedral.
La creciente popularidad de las vacaciones de invierno en Argentina, especialmente para estudiantes y familias que llegaban en contingentes de viajes de egresados, consolidó a Catedral como el principal destino de nieve del país desde los años 60 y 70. El centro fue sede de competencias nacionales e internacionales y se ganó la reputación de ser el mayor y más completo dominio esquiable de Sudamérica, con unos 120 kilómetros de pistas sobre aproximadamente 600 hectáreas esquiables que lo destacan frente a otros centros de la región, incluidos los chilenos y los del hemisferio norte que reciben visitantes en la temporada inversa.
La gestión del centro de esquí, dentro del Parque Nacional Nahuel Huapi, ha estado a cargo de concesionarios privados que operan los medios y servicios bajo la marca Catedral Alta Patagonia, en coordinación con las autoridades del parque nacional, ya que toda la montaña se encuentra dentro de un área natural protegida. Las inversiones en modernización de medios de elevación, sistemas de innivación artificial para complementar las nevadas naturales y servicios buscaron mantener su competitividad frente a otros centros de la región y del exterior, en un contexto de cambio climático que ha vuelto más variable la temporada de nieve en toda la cordillera.
Aunque su fama mundial proviene del esquí, el Cerro Catedral se consolidó también como un destino de montaña durante todo el año. En verano, los medios de elevación funcionan con fines panorámicos, llevando a los visitantes a miradores con vistas excepcionales del lago Nahuel Huapi y la cordillera, y la montaña se llena de actividades como el trekking, el mountain bike, la escalada y el parapente.
La zona del Refugio Frey, junto a la laguna Toncek y rodeada de espectaculares agujas de granito, se transformó en uno de los destinos más queridos del montañismo y la escalada en roca de la Patagonia. El sendero que conduce hasta allí desde la base de Catedral es un clásico ineludible para los amantes de la naturaleza.
Hoy, Catedral integra el conjunto de íconos turísticos de Bariloche junto al Circuito Chico, el Cerro Campanario y el lago Nahuel Huapi. Su combinación de gran centro de esquí en invierno y montaña de aventura en verano, sumada a su cercanía a la ciudad y su pertenencia al Parque Nacional Nahuel Huapi, lo mantiene como uno de los principales atractivos de la región andino-patagónica.
Las agujas de granito que coronan el Cerro Catedral no solo le dieron su nombre, sino que convirtieron a la montaña en un escenario fundamental para el nacimiento del montañismo y la escalada en roca en la Argentina. Ya en las décadas de 1930 y 1940, los pioneros del Club Andino Bariloche —fundado en 1931— comenzaron a explorar estas paredes y a abrir las primeras vías de escalada sobre el granito de excelente calidad de la zona.
En ese marco se construyó, junto a la laguna Toncek y al pie de las agujas, el Refugio Emilio Frey, uno de los refugios de montaña más emblemáticos del país. Su nombre honra a Emilio Frey, ingeniero y montañista pionero, figura clave del Club Andino Bariloche y de la exploración de la región. El refugio se transformó en la base desde la cual generaciones de escaladores accedieron a las célebres torres de granito, y sigue siendo un punto de encuentro de la comunidad escaladora nacional e internacional.
Así, paralelamente al desarrollo del centro de esquí, el Catedral fue forjando una identidad doble: por un lado, la del gran complejo turístico de nieve; por el otro, la de templo del montañismo y la escalada, con el Frey como símbolo. Esta herencia mantiene viva una tradición deportiva y de exploración que es parte esencial de la cultura de montaña de Bariloche.