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Historia de Colonia

La colonia de Agripina: una ciudad romana del Rin

Colonia es, ante todo, una ciudad romana, y su propio nombre lo delata. Hacia el año 38 a.C., el general romano Agripa asentó en la orilla izquierda del Rin a una tribu germánica aliada, los ubios, que fundaron un poblado llamado Oppidum Ubiorum. Allí, unas décadas después, nació una mujer que cambiaría la historia del lugar: Agripina la Menor, bisnieta del emperador Augusto, hermana de Calígula y futura esposa del emperador Claudio.

Convertida en emperatriz, Agripina consiguió que su ciudad natal fuera elevada al rango de colonia romana. En el año 50 d.C., el emperador Claudio le concedió ese estatus y le dio un nombre solemne: Colonia Claudia Ara Agrippinensium (la 'colonia de Claudio y del altar de los agripinenses'). De aquel nombre latino —Colonia— derivan tanto el español 'Colonia' como el alemán 'Köln'. Fue una de las pocas ciudades del Imperio que llevó el nombre de una mujer.

Colonia se convirtió en la capital de la provincia de Germania Inferior y en una de las ciudades más importantes del norte del Imperio: tuvo murallas, templos, foro, un puerto fluvial, termas y un acueducto que traía agua desde el Eifel a más de 90 kilómetros. Fue también residencia de gobernadores y sede militar clave frente a las tribus germánicas del otro lado del Rin. De aquel esplendor romano quedan todavía restos de la muralla, la Torre Romana (Römerturm), fragmentos del acueducto y el magnífico mosaico de Dioniso, hoy en el Museo Romano-Germánico. Casi dos mil años después, Colonia sigue siendo, en sus cimientos, una ciudad romana.

Wikipedia (EN) — «Cologne» (Roman era): https://en.wikipediaWikipedia (ES) — «Colonia (Alemania)»: https://es.wikipedia.Wikipedia (EN) — «Agrippina the Younger»: https://en.wikiped

Arzobispos, príncipes electores y ciudad libre

Tras la caída del Imperio Romano, Colonia pasó a manos de los francos y, con el tiempo, se convirtió en una de las grandes ciudades del mundo medieval. La clave de su poder fue la Iglesia: Colonia era sede de un arzobispado que se remontaba a la época romana, y sus arzobispos acumularon un poder inmenso. No solo dirigían la vida religiosa de una vasta región: eran además príncipes territoriales y, desde la Baja Edad Media, figuraban entre los siete príncipes electores del Sacro Imperio Romano Germánico, los que elegían al emperador. El arzobispo de Colonia era, así, uno de los hombres más poderosos de Europa.

La ciudad creció hasta convertirse, en los siglos XII y XIII, en la más grande de Alemania y una de las mayores del continente, con decenas de miles de habitantes, un puerto floreciente sobre el Rin y una riqueza que se plasmó en un despliegue religioso sin igual: las doce grandes iglesias románicas que todavía hoy salpican el centro. Colonia era un centro de comercio, peregrinación y saber, con una universidad fundada en 1388, una de las más antiguas de Europa central.

Pero los ciudadanos y comerciantes de Colonia chocaron cada vez más con el poder de sus arzobispos. En 1288, tras la batalla de Worringen, la ciudad logró en la práctica emanciparse del dominio del arzobispo, que debió trasladar su residencia a Bonn. En 1475 ese estatus se formalizó: Colonia fue reconocida como ciudad libre imperial (Freie Reichsstadt), gobernada por sus propios ciudadanos y dependiente solo del emperador. Fue el comienzo de siglos de autogobierno orgulloso.

Wikipedia (EN) — «History of Cologne»: https://en.wikipedia.Wikipedia (EN) — «Electorate of Cologne»: https://en.wikipedWikipedia (EN) — «Battle of Worringen»: https://en.wikipedia

Los Reyes Magos y la catedral que tardó 600 años

El acontecimiento que marcó para siempre el destino de Colonia ocurrió en 1164. Ese año, el arzobispo Rainaldo de Dassel, canciller del emperador Federico Barbarroja, trajo a la ciudad un tesoro extraordinario: las reliquias que se creían de los tres Reyes Magos, tomadas como botín en la conquista de Milán. La llegada de los restos de los Magos convirtió a Colonia en uno de los mayores centros de peregrinación de la cristiandad medieval, a la altura de Roma o Santiago de Compostela. Multitudes acudían a venerarlos, y para custodiarlos se encargó un fastuoso relicario de oro, plata y piedras preciosas —el Dreikönigenschrein—, obra maestra de la orfebrería medieval que todavía hoy se conserva tras el altar mayor de la catedral.

Semejantes reliquias merecían un templo a su altura. En 1248 se colocó la primera piedra de una catedral gótica colosal, pensada para ser una de las mayores de la cristiandad. Las obras avanzaron durante siglos, pero hacia 1560 se detuvieron por falta de fondos y por los cambios de época, dejando la catedral a medio construir: el coro terminado, una torre truncada a media altura con una enorme grúa de madera clavada en lo alto, que durante casi trescientos años fue parte del paisaje de Colonia.

El impulso final llegó en el siglo XIX. En pleno romanticismo y auge del nacionalismo alemán, completar la catedral de Colonia se convirtió en una causa nacional. Con el apoyo del rey de Prusia y usando los planos góticos medievales originales, que se habían conservado, las obras se retomaron en 1842 y culminaron en 1880, más de seiscientos años después de haber empezado. El emperador Guillermo I presidió la ceremonia. Durante cuatro años, con sus torres de 157 metros, fue el edificio más alto del mundo.

Wikipedia (EN) — «Cologne Cathedral»: https://en.wikipedia.oWikipedia (EN) — «Shrine of the Three Kings»: https://en.wikUNESCO — «Cologne Cathedral»: https://whc.unesco.org/en/list

Las sombras del pasado: la comunidad judía y su expulsión

La historia de Colonia también tiene capítulos oscuros que la ciudad hoy asume con honestidad. Colonia albergó una de las comunidades judías más antiguas al norte de los Alpes, documentada ya en el año 321 d.C. mediante un decreto del emperador Constantino, lo que la convierte en la comunidad judía más antigua de Alemania de la que se tiene constancia escrita. Durante la Edad Media, los judíos de Colonia vivían en un barrio propio en torno a la actual plaza del ayuntamiento (Rathausplatz), con su sinagoga, su escuela, su hospital y un baño ritual (mikvé) subterráneo.

Esa convivencia estuvo marcada por la discriminación y la violencia. Como en tantas ciudades europeas, los judíos de Colonia sufrieron persecuciones, sobre todo durante las Cruzadas y en tiempos de la peste negra de 1349, cuando fueron acusados falsamente de propagar la enfermedad y muchos fueron asesinados. Finalmente, en 1424, el consejo de la ciudad decidió expulsar de forma definitiva a la comunidad judía de Colonia, que no pudo volver a establecerse legalmente durante casi cuatro siglos.

Lo notable es que aquel barrio no desapareció del todo: quedó enterrado. Bajo la plaza del ayuntamiento, las excavaciones arqueológicas sacaron a la luz los restos de la sinagoga medieval y, sobre todo, el impresionante mikvé del siglo XII, un pozo ritual de piedra que desciende varios metros hacia el nivel del agua subterránea del Rin. Sobre ese barrio judío y sobre los restos del pretorio romano se ha construido el museo MiQua, un yacimiento arqueológico que preserva bajo tierra dos mil años de historia de Colonia. La ciudad recuerda así, sin ocultarlo, ese pasado.

Wikipedia (EN) — «History of the Jews in Cologne»: https://eMiQua — LVR-Jüdisches Museum im Archäologischen Quartier KölWikipedia (EN) — «History of Cologne»: https://en.wikipedia.

El siglo XX: la guerra y el bombardeo de los mil aviones

Tras siglos como ciudad libre, Colonia perdió su independencia con la ocupación napoleónica (1794-1814) y luego pasó a formar parte del reino de Prusia. En el siglo XIX se industrializó y creció con fuerza, recuperó su universidad y, en 1880, celebró por fin la conclusión de su catedral. Entrado el siglo XX, bajo la alcaldía de Konrad Adenauer —futuro primer canciller de la Alemania Federal—, la ciudad se modernizó con parques, avenidas y ferias. Pero se acercaba la catástrofe.

Con el nazismo, a partir de 1933, Colonia sufrió la persecución de opositores y, sobre todo, de su comunidad judía, que había vuelto a florecer en el siglo XIX. Los judíos coloneses fueron despojados de sus derechos, sus comercios saqueados, su sinagoga incendiada en la Noche de los Cristales Rotos de 1938, y finalmente deportados y asesinados en el Holocausto. Fue el exterminio de una comunidad de casi dos mil años de historia en la ciudad.

Durante la Segunda Guerra Mundial, Colonia, gran centro industrial y nudo ferroviario sobre el Rin, se convirtió en uno de los principales objetivos de los bombardeos aliados. En la noche del 30 al 31 de mayo de 1942, la RAF británica lanzó sobre la ciudad la 'Operación Millennium', el primer ataque aéreo de la historia con más de mil bombarderos: alrededor de 1.000 aviones descargaron su carga en apenas hora y media. Fue solo el comienzo. A lo largo de la guerra, sucesivos bombardeos destruyeron cerca del 90% del centro histórico de Colonia. La población, que rondaba los 770.000 habitantes antes de la guerra, había caído a unas decenas de miles cuando las tropas estadounidenses tomaron la ciudad en marzo de 1945. La catedral, milagrosamente, seguía en pie entre un mar de ruinas, muy dañada pero reconocible, y se convirtió en símbolo de la supervivencia de la ciudad.

Wikipedia (EN) — «Bombing of Cologne in World War II»: httpsWikipedia (EN) — «Bombing of Cologne in World War II» (OperaWikipedia (EN) — «History of Cologne»: https://en.wikipedia.

Renacer de las ruinas: la Colonia de hoy

La Colonia de la posguerra tuvo que renacer casi de cero. Con el 90% de su centro destruido, la ciudad enfrentó una reconstrucción monumental que se prolongó durante décadas. Se optó por una mezcla de restauración y modernidad: se reconstruyeron con fidelidad algunas joyas —las iglesias románicas, el ayuntamiento, parte del casco viejo junto al Rin—, mientras que otros barrios se levantaron con la arquitectura funcional de los años cincuenta y sesenta. Por eso, quien pasea hoy por la Altstadt de Colonia camina, en buena parte, por una recreación cuidadosa de la ciudad histórica, no por edificios medievales originales. Esa honestidad forma parte del carácter de la ciudad.

La catedral fue reparada y, terminadas las obras de urgencia, volvió a dominar el horizonte. En 1996, el Kölner Dom fue declarado Patrimonio de la Humanidad por la Unesco. Las doce iglesias románicas fueron restauradas una a una a lo largo de la segunda mitad del siglo XX, un esfuerzo enorme de recuperación del patrimonio.

Hoy Colonia es la cuarta ciudad de Alemania y un gran polo cultural, mediático y económico del oeste del país: sede de importantes ferias internacionales, de medios de comunicación, de una vibrante escena artística y de una universidad grande. Pero si algo la define es su carácter: alegre, tolerante, abierta y bromista, muy distinta del resto de Alemania. Su carnaval —la 'quinta estación'— es uno de los mayores de Europa; su cerveza Kölsch, servida en vasitos de 0,2 litros, es una institución; y su comunidad es célebre por su hospitalidad y su orgullo local. Colonia es una ciudad que fue arrasada y volvió a levantarse, y que celebra la vida a orillas del Rin como pocas en el mundo.

Wikipedia (EN) — «History of Cologne»: https://en.wikipedia.UNESCO — «Cologne Cathedral»: https://whc.unesco.org/en/listWikipedia (ES) — «Colonia (Alemania)»: https://es.wikipedia.

📚 Bibliografía

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