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Historia de Gjirokastra

Orígenes antiguos y el castillo medieval

La zona de Gjirokastra estuvo habitada desde la Antigüedad. En las colinas cercanas se encuentran los restos de Antigone, una ciudad fundada en época helenística, y hubo asentamientos fortificados que aprovechaban la posición estratégica del valle del río Drino, un corredor natural entre el interior de Epiro y la costa jónica. La montaña sobre la que hoy se alza el castillo ofrecía un emplazamiento defensivo de primer orden, y por eso fue fortificada desde muy temprano.

La ciudad medieval como tal aparece en las fuentes a partir del siglo XII y XIII. Su nombre, Gjirokastër, se ha relacionado con el griego 'Argyrokastron', que suele traducirse como 'castillo de plata' o 'castillo argénteo', aunque la etimología exacta se discute. En 1417, tras un período bajo señores locales y en la órbita de despotados de la región, Gjirokastra pasó a manos del Imperio otomano, que la convirtió en centro administrativo de la zona. El castillo fue ampliado y reforzado a lo largo de los siglos hasta convertirse en uno de los mayores de los Balcanes.

Bajo dominio otomano, la ciudad creció en la ladera bajo la fortaleza, con sus barrios de casas de piedra organizados en torno al bazar. La combinación de un castillo imponente y una ciudad de casas-torre defensivas responde a la naturaleza de la región: un territorio de montaña, de clanes y de una cultura donde la casa fortificada era, además de vivienda, símbolo de estatus y refugio. Esa impronta define todavía hoy la fisonomía de Gjirokastra.

El significado del nombre 'Gjirokastër'
El topónimo suele relacionarse con el griego 'Argyrokastron' ('castillo de plata' o 'argénteo'). La tradición lo vincula además con leyendas sobre una princesa llamada Argjiro. Los estudiosos aceptan la raíz griega, pero advierten que las leyendas asociadas son de carácter folclórico y no históricamente comprobables.
Fuente: https://en.wikipedia.org/wiki/Gjirokast%C3%ABr
Wikipedia (EN) — «Gjirokastër»: https://en.wikipedia.org/wikWikipedia (EN) — «Gjirokastër Fortress»: https://en.wikipedi

La ciudad de piedra otomana

Fue durante el período otomano, y sobre todo entre los siglos XVII y XIX, cuando Gjirokastra adquirió su forma característica de 'ciudad de piedra'. Las familias acomodadas —comerciantes, funcionarios otomanos, terratenientes— levantaron grandes casas-torre de piedra de varias plantas, con muros gruesos, pocas ventanas en la parte baja por motivos defensivos y, en lo alto, amplios salones de recepción ricamente decorados con frescos, madera tallada y chimeneas. Los tejados, cubiertos de lajas grises de piedra, dan a la ciudad, vista desde el castillo, su aspecto inconfundible de escamas.

La ciudad prosperó como centro comercial y administrativo del sur de la Albania otomana. Su bazar, en el cruce de las principales calles empedradas, concentraba talleres y tiendas de artesanos, y la localidad era conocida por su producción y su comercio. A comienzos del siglo XIX, Gjirokastra quedó dentro del dominio de Ali Pasha de Tepelena, el poderoso y casi independiente gobernador otomano de la región, que reforzó el castillo y dotó a la ciudad de infraestructuras como el acueducto.

Gjirokastra fue también un notable centro cultural y del despertar nacional albanés en el siglo XIX. En la ciudad y su región convivían comunidades musulmanas y ortodoxas, y de aquí salieron figuras del movimiento por la lengua y la identidad albanesas. Cuando Albania declaró su independencia en 1912, Gjirokastra y todo el sur quedaron en el centro de las disputas fronterizas con Grecia, que reclamaba la región del norte de Epiro, un conflicto que marcaría las primeras décadas del siglo XX.

Wikipedia (EN) — «Gjirokastër»: https://en.wikipedia.org/wikUNESCO — «Historic Centres of Berat and Gjirokastra»: https:

Cuna de Enver Hoxha y de Ismail Kadaré

El siglo XX unió a Gjirokastra con dos de los nombres más influyentes de la Albania moderna, en dos planos muy distintos. En esta ciudad de piedra nació, en 1908, Enver Hoxha, el hombre que gobernaría Albania como líder comunista durante más de cuatro décadas, desde el final de la Segunda Guerra Mundial hasta su muerte en 1985. Que la cuna del dictador estuviera aquí dio a Gjirokastra un estatus particular durante el régimen, con inversiones y una atención especial, aunque también con el peso de una figura hoy asociada a uno de los sistemas más represivos de Europa.

En la misma ciudad nació, en 1936, Ismail Kadaré, el escritor albanés más universal, candidato recurrente al Nobel y autor de novelas traducidas a decenas de idiomas. Kadaré retrató Gjirokastra en obras como 'Crónica de piedra', donde la ciudad de las casas grises, vista con ojos de niño durante la guerra, se convierte en un personaje más. Su literatura, escrita bajo la dictadura y llena de alegorías, es una de las grandes ventanas a la historia y el alma de Albania.

La coincidencia de que el dictador y el gran escritor disidente nacieran en la misma pequeña ciudad de piedra resume, de algún modo, las tensiones del siglo XX albanés. Hoy, la casa natal de Hoxha —reconstruida tras un incendio— alberga el Museo Etnográfico, y la relación de la ciudad con su hijo más incómodo se aborda con la distancia histórica que dan las décadas. La figura de Kadaré, en cambio, es motivo de orgullo local y nacional.

Wikipedia (EN) — «Gjirokastër»: https://en.wikipedia.org/wikWikipedia (EN) — «Enver Hoxha»: https://en.wikipedia.org/wikWikipedia (EN) — «Ismail Kadare»: https://en.wikipedia.org/w

Gjirokastra bajo el comunismo

Durante las cuatro décadas del régimen comunista de Enver Hoxha (1944-1991), Gjirokastra vivió, como toda Albania, bajo un sistema de partido único, economía planificada y control férreo de la población. La condición de ciudad natal del líder le valió cierta atención, y en 1961 fue declarada 'ciudad museo', lo que ayudó a preservar su excepcional arquitectura de piedra frente a la modernización que transformó otros lugares. En el castillo se instaló un museo de armas y se exhibió, con fines propagandísticos, el resto de un avión presentado como aparato espía estadounidense.

El aislamiento internacional del régimen —que rompió sucesivamente con Yugoslavia, la Unión Soviética y China— y su obsesión con una posible invasión dejaron también su huella subterránea en Gjirokastra: bajo la ciudad se excavó en secreto un gran túnel-búnker antiaéreo y antinuclear, destinado a refugiar a las autoridades locales del Partido y del Estado en caso de guerra. Aquel laberinto de habitaciones, hoy visitable, es un testimonio elocuente del miedo y el control que caracterizaron aquellos años.

La represión política, la vigilancia de la policía secreta, la prohibición de la religión decretada en 1967 y las privaciones económicas formaron parte de la vida cotidiana también en Gjirokastra, como en el resto del país. La ciudad de piedra, con su belleza intacta, guarda así bajo su superficie la memoria de una de las etapas más duras de la historia albanesa, que sus museos y su túnel ayudan hoy a comprender y a no olvidar.

Wikipedia (EN) — «Gjirokastër»: https://en.wikipedia.org/wikWikipedia (EN) — «Enver Hoxha»: https://en.wikipedia.org/wikWikipedia (EN) — «Bunkers in Albania»: https://en.wikipedia.

Gjirokastra hoy: Patrimonio de la Humanidad

Tras la caída del comunismo en 1991, Gjirokastra atravesó, como todo el país, los difíciles años noventa, incluidos los graves disturbios de 1997 tras el colapso de los esquemas piramidales, que golpearon con especial dureza al sur de Albania. Superada aquella etapa, la ciudad de piedra empezó a ser reconocida por su valor patrimonial. En 2005, la Unesco inscribió su centro histórico en la lista del Patrimonio Mundial, ampliada en 2008 para incluir también a Berat, como ejemplos excepcionales de ciudad otomana bien conservada.

Hoy, Gjirokastra vive en buena medida del turismo cultural. Los viajeros suben al gran castillo, recorren el túnel de la Guerra Fría, visitan las magníficas casas-torre como la Zekate y la Skenduli, pasean por el viejo bazar y contemplan el mar de tejados de piedra desde las alturas. La ciudad acoge además, cada cierto tiempo, el Festival Folclórico Nacional, una de las citas culturales más importantes del país, que llena el castillo de música y trajes tradicionales de toda Albania.

Combinar la belleza serena de la ciudad de piedra con la memoria de su siglo XX —la cuna del dictador y del gran escritor, el túnel del miedo, las casas señoriales otomanas— hace de Gjirokastra una visita especialmente rica. Situada además a un paso del Ojo Azul y de la Riviera del sur, se ha convertido en una parada casi obligada de cualquier viaje por el sur de Albania, un lugar donde la piedra guarda, capa tras capa, toda la historia del país.

UNESCO — «Historic Centres of Berat and Gjirokastra»: https:Wikipedia (EN) — «Gjirokastër»: https://en.wikipedia.org/wik

📚 Bibliografía

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