Última actualización: octubre de 2026
De los cuarenta mails, contestó un hotel: Sun Gardens Dubrovnik, un resort cinco estrellas frente al mar en Orašac, a unos once kilómetros del casco antiguo de Dubrovnik, independiente y miembro de The Leading Hotels of the World. Tenía trabajo para todos. Para entonces éramos cinco: Milly decidió que era suficiente y que cuando renunciáramos ella volvía a la Argentina.
Recursos Humanos nos quería ver en lo posible juntos, y no podíamos pedir el día libre todos a la vez ni ir de a uno cinco veces: si sabían que nos íbamos, no nos iban a dejar ir. Entonces usamos las compras de la semana: fuimos dos en vez de uno, primero la entrevista y después el súper. Otro día había que lavar catamaranes en Dubrovnik y nos ofrecimos tres: primero la entrevista, después los catamaranes. Nos tomaron a los cinco y nos preguntaron cuándo podíamos empezar. Pedimos una semana, lo acordamos con la dueña de la agencia y le dijimos al dueño de la isla que al día siguiente era el último. Al otro día nos fuimos con todas nuestras cosas a Dubrovnik. Despedimos a Milly, que se iba al aeropuerto, y nosotros fuimos al hotel.
Las dos Camilas entraron en housekeeping; Manu, Selva y yo, como breakfast servers. El sueldo era parecido o un poco menor —unos 900 euros, contra los mil y pico de antes—, pero lo demás era otra cosa: alojamiento y comidas incluidos, horarios fijos, dos días libres por semana, horas extra pagadas y propina cuando trabajábamos en eventos. Con francos podíamos ir a la playa y descansar.
Nos hicimos amigos de muchos mexicanos: había por lo menos cuarenta trabajando en el resort. Por lo que entendí, el hotel les pagaba los vuelos, y tenían los mismos beneficios con un sueldo un poco más bajo. Y entendí algo del sur de Europa: en Portugal, España, Italia o Croacia es normal un sueldo de alrededor de mil euros por mes, y no es común uno de 2.500. Ese es el único «pero» de trabajar ahí. Lo demás, la pasamos súper bien.
Al final habíamos acumulado horas extra, y el hotel nos dejó usarlas como días: nos pagaban hasta el final del contrato y nos íbamos antes. Yo me fui unos cuatro días antes, Selva una semana, Manu cinco días. Volvimos con Turkish Airlines; Cami C, conmigo.
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Los relatos van en orden: esto es lo que pasó alrededor de este.