Última actualización: octubre de 2026
Los papeles de trabajo había que hacerlos en Zagreb. Nos levantamos súper temprano, tomamos el primer ferry de Jadrolinija desde Suđurađ, a eso de las cinco de la mañana, y en Dubrovnik la empresa nos tenía lista una van y un permiso de manejo a mi nombre. Manejé yo de Dubrovnik a Zagreb, y como pasábamos por ahí, paramos en Plitvice.
El Parque Nacional de los Lagos de Plitvice es el más antiguo y el más grande de Croacia: se declaró en 1949 y es Patrimonio de la Humanidad de la UNESCO desde 1979. Es un sistema de dieciséis lagos con nombre, y varios más chicos, cada uno a una altura distinta, que caen uno en el otro por barreras naturales de travertino. Se recorre por senderos, escalinatas y pasarelas de madera, subiendo y subiendo, de un lago al siguiente. El agua es cristalina y cada lago tiene su profundidad y su color. Fuimos entre amigos, sacamos demasiadas fotos y la pasamos genial. Es un lugar paradisíaco.
En Zagreb de día no recorrimos nada: fuimos a la policía a hacer el permiso de estancia y trabajo, la «dozvola za boravak i rad», que emite el MUP con el contrato de trabajo y que dura lo que dura el contrato. La tasa la pagó la empresa. A la noche fuimos al centro, a la plaza Ban Jelačić, con sus tranvías azules antiguos, pintorescos para el turista (no sé si el local piensa lo mismo), y a Tkalčićeva, la peatonal de bares y restaurantes, donde cenamos y tomamos una cerveza.
A la mañana siguiente volvimos. Paramos a comer en un shopping, teníamos la idea de parar en Split, que queda de camino, y no lo hicimos. Fuimos directo a Dubrovnik y tomamos el último barco de la noche a Šipan.
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Los relatos van en orden: esto es lo que pasó alrededor de este.