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Gerente a los 23, en medio de la selva

Última actualización: octubre de 2026

Para mi cumpleaños de 2021 publiqué que aceptaba plata como regalo, o un trabajo. Me escribió un profesor de la universidad, Fernando: ¿andaba buscando trabajo? No estaba buscando, pero le dije que sí, obvio. La entrevista fue un paseo en su auto por la costanera de Posadas, hablando de mi experiencia en Estados Unidos y de si mi inglés alcanzaba para sostener una conversación. Alcanzaba, más o menos. El puesto era gerente del Moconá Virgin Lodge. Yo ni sabía que existía.

El lodge

Resultó ser el hotel más completo de la zona de los Saltos del Moconá, cerca de El Soberbio: el único lodge dentro de la Reserva de Biosfera Yabotí, a pocos kilómetros de la entrada al Parque Provincial Moconá. Como está lejos de todo, funciona con pensión completa y las actividades incluidas: desayuno, almuerzo y cena, y un recorrido en kayak por el arroyo Yabotí, una tirolesa de 600 metros en dos tramos de 300 que cruza el arroyo Oveja Negra y el Salto Horacio a cincuenta metros de altura, rappel, caminatas guiadas por la selva, y a la noche el Fogón del Mensú, con reviro, ticue-í y los mitos y leyendas de la región. El rappel lo hacíamos en dos versiones: una mojada, al costado del Salto Horacio, y una seca, en un paredón al lado.

Sitio del Moconá Virgin Lodge ↗

Gerente a los 23

Empecé con doce personas a cargo: housekeeping, mantenimiento, los guías que hacían las actividades, la cocina y la recepción. Había trabajado en muchas recepciones de hotel, pero nunca había tenido un equipo. Y estábamos saliendo de la pandemia, que resultó la mejor suerte posible: primero se habilitó el turismo provincial y toda Misiones quería conocer el lodge; después el nacional, y el país entero quería ir a cualquier lado. Tuvimos semanas al 100%, algo que antes pasaba solo los fines de semana.

Esa demanda nos dejó armar el servicio que queríamos. Sumamos un segundo recepcionista por turno, un mozo de apoyo, una persona solo para el parque —así mantenimiento podía ayudar con las actividades—, un ayudante para los guías, alguien más en housekeeping para los fines de semana y un ayudante de cocina en cada turno. También trajimos las reservas al propio hotel, que hasta entonces manejaba una empresa de Buenos Aires. En el pico estuve a cargo de 22 personas, 23 conmigo. Cuando la demanda bajó ajustamos, y cuando me fui éramos unos dieciséis.

Once días adentro, cuatro afuera

El lodge funcionaba con el personal viviendo adentro: once días en la selva y cuatro libres, para volver a tu pueblo, y después otros once. Ahí aprendí de manejo de personal, de estrés y de estar lejos. En la temporada 2021-2022 Milly y Selva volvieron a Park City y yo me quedé: preferí sumar tiempo como gerente antes que trabajar unos meses y dejar. Estuve casi dos años. Después renuncié y me fui con ellas a otro invierno.

Lo que sacaría en limpio

Seguir leyendo: mi segundo invierno en Park City →

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Seguí el viaje

Los relatos van en orden: esto es lo que pasó alrededor de este.

Antes
La odisea de volver: un terremoto, cinco vuelos y una frontera que se cerraba
Antes
El año que viajé sin salir de Misiones
Después
Mi segundo invierno en Park City
Después
Mi tercer invierno en Park City: el contrato que decía una cosa y pagaba otra

Todos los relatos, uno por uno →

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